Una correntina en El Marginal dice que está cumpliendo “grandes sueños”
La serie de Underground ya comenzó las grabaciones de la cuarta y quinta ediciones y lo hace con Juan Minujín (protagonista del primer año), destacando el regreso de su personaje a la serie. “Pastor está de vuelta” escribieron desde la cuenta de Twitter en medio del regreso de las grabaciones de una de las series argentinas de mayor éxito en los últimos años. Las grabaciones, de la que forma parte la correntina Gliceria Ibarra, terminarían en dos meses.
A fines de 2020 uno de sus planes era partir rumbo a España, donde tenía pensado golpear las puertas que fueran necesarias para poder volcar todos los conocimientos que adquirió en los últimos años en el mundo de las caracterizaciones, pero sus sueños de trabajar en una gran producción se cumplieron antes de tiempo y en su país natal. El destino y también sus ganas hicieron que la correntina Gliceria Ibarra fuera una de las maquilladoras de la cuarta y quinta temporadas de “El Marginal”. En esta nueva y emocionante etapa la artista dialogó con un medio local.

¿Cómo fue para que te llamaran?
—Hace un tiempo traía de Estados Unidos unos productos muy específicos para maquillaje y caracterizaciones; productos que ahora por la pandemia no los traigo porque son a pedido debido al alto costo que tienen. Resulta que un día una persona me pregunta por estos productos, que son muy específicos porque son para hacer tatuajes, y mi cabeza voló. Ahí nomás le pregunté si eran para “El Marginal” porque es lo único que se está produciendo en este momento en el país que necesitara estos elementos, y me dijo que sí, entonces no perdí el tiempo y le dije que si había alguna posibilidad aunque sea quería ir a limpiar los pinceles (risas).
Así quedó el contacto y resulta que una semana antes de comenzar la grabación se bajó una de las maquilladoras y me llamaron. Por supuesto antes chequearon mi Instagram, sabían que había estudiado y capacitado en la materia y la verdad, cuando me llamaron, no podía creer. Fue simplemente increíble.
—¿Cómo fue ese llamado?
—Increíble. Me acuerdo que cuando se contactaron primero te comentan todos los pormenores del trabajo y hablan de que no hay horarios, que trabajás hasta 12 horas por día, que incluso podés ingresar a la madrugada o irte de madrugada de acuerdo a cómo vienen las grabaciones. Y todo eso me lo decían como algo negativo y yo decía para mí ‘pasemos a la segunda fase, qué es lo malo’, y resulta que lo malo era eso. La verdad, no podía creer porque esas cuestiones son menores cuando se trata de un trabajo para el que sentís que te preparaste toda tu vida. Tenía muchas ganas de ser parte de una producción de Netflix pero ni en sueños me iba a imaginar que iba a ser parte de una productora internacional y en mi país.
—Sueño completo porque sos la maquilladora de Pastor (Juan Minujín) y Diosito (Nicolás Furtado).
—Eso también es algo que todavía no puedo creer, porque se dio así. Un día fuimos a grabar exteriores con una compañera y los protagonistas de esa escena eran Juan y Martina y ella me dijo para maquillarla a la actriz y que yo me hice cargo de Juan. Con Nicolás pasó algo similar pero después supuse que se iba a hacer cargo la jefa del equipo, pero no. Un día vino y me dijo que como yo había comenzado con ellos que siguiera para no cambiar la mano, y ahí estamos. Realmente no pudo haber sido mejor. Es cierto que a veces me toca maquillar, hacer un tatuaje o esconder uno a los extras, pero no hay mucho de eso porque con los protocolos de covid-19 la idea es mantener burbujas y que haya el menor contacto posible entre nosotros para que no se tenga que suspender las grabaciones.
—¿Son muy cuidadosos con los protocolos?
—Súper. Tenemos un auto que nos busca de nuestras casas y nos lleva de regreso para que no tomemos transporte público o taxi. En los estudios hay una persona que sólo se dedica a ponerte alcohol en las manos cada 20 minutos y todo el tiempo se hacen burbujas. Incluso somos conscientes de que podríamos estar todos en un solo hotel si el riesgo crece porque con la inversión que tienen en la serie no pueden darse el lujo de parar. También es cierto que todos los que somos parte del proceso somos muy cuidadosos porque de que nos mantengamos a salvo del covid depende que continuemos o no grabando.
—¿Con todo esto, desestimaste tus planes de vivir en el exterior?
—No, para nada. Soy consciente de que esto tiene su tiempo y que después se termina. Es cierto que pueden venir muchas cosas después de este trabajo porque el mundo de las recomendaciones es muy importante para los que vivimos de esta profesión. Incluso hay actores que piden por sus maquilladores, pero en eso no pienso por ahora. Sólo disfruto el momento, que es hermoso. Y con mi pareja iniciamos todos los trámites para ir a vivir a España, él es francés pero por la pandemia se retrasaron. Todo indica que para octubre deberían estar listos nuestros papeles y para esa fecha “El Marginal” ya debería terminar de grabarse. El contrato es hasta junio, pero sabemos que por una u otra cosa estas producciones pueden extenderse un poco. De todas maneras, una vez que termine con este mágico mundo de la cárcel me tomaré un tiempo para descansar y después veremos.
—¿Cuáles son tus planes cuando te radiques en Europa?
—Golpear puertas, como lo tenía pensado desde un principio. Eso no cambió. Mi idea es ir y trabajar en este mundo que me apasiona y para el que me preparé muchísimo porque siempre creí que la única manera de acceder a los sueños era trabajándolos, y sin modestia puedo decir que invertí mucho tiempo y dinero en estudiar y capacitarme para estar preparada. Es cierto que muchas personas con un curso por Youtube pueden aprender a caracterizar, pero no alcanza. Cuando te piden algo específico como sucede aquí, que se filma con la última tecnología y hacen unos primerísimos planos, si no sabes qué hacer y con qué materiales hacerlo, seguramente el resultado no será el que necesitan. Personalmente estoy muy satisfecha con los resultados que vengo obteniendo porque hasta el momento no me mandé ninguna, lo que también puede pasar porque soy humana, pero desde el primer momento supe qué tenía que hacer. Eso me deja feliz conmigo misma.
Acompañada por su pareja y por su madre, que desde Corrientes está al pendiente de ella de manera diaria, Gliceria Ibarra siente que el que vive es un momento de mucha felicidad y entrega y lo hace sin dejar de lado sus otros proyectos personales, como la producción de bikinis fitness “porque eso es lo que me dio de comer todo este tiempo”, admite con una amplia sonrisa.
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Las grabaciones son muy exigentes y en ellas pasan cosas extrañas, como tener que maquillarlos mientras se duchan.