Un músico correntino que le canta a la vida

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Ya no llueve afuera. Ya no hay una tormenta perfecta, azotando el día a día. Y si llueve, parece que el agua que cae, pierde esa intensidad furiosa que alcanza y sobra para llevarse puesto todo. Así, con esa sensación de diluvio universal, nos pasamos casi dos años. Pendientes del día después que nunca llegaba. Afuera, un rato y adentro, un tiempo, por los brotes. Caras cubiertas, alcohol, lavandina, jabón. Y la triste realidad de saber que no era ni es broma lo que vino a quedarse entre nosotros. Porque se cobró demasiadas vidas queridas y se paralizaron demasiadas actividades. Pero hoy parece que el cielo nos da una tregua. Que, aun sabiendo de la necesidad de no relajarnos, tenemos ganas de salir a celebrar. Muchas ganas. Entonces, apenas asoman los primeros rayos de sol de esta nueva normalidad, los seres humanos buscamos cómo y con quién recuperar el tiempo en que nos pasamos guardados. Y queremos hacerlo, con la más plena alegría. De esas que suele otorgar, por ejemplo, la música. Y una buena banda.

«Hoy, hay un equipo trabajando en las redes, generando,
a partir de esos
cambios que
también trajo
la pandemia»

GUILLERMO MORALES
CANTANTE

«La gente está prendida fuego. Es algo impresionante e increíble. Nosotros, con nuestra banda, G-latina y a lo largo de estos dieciséis años, hemos aprendido a ver el comportamiento del público. Siempre hemos tenido con la banda un circuito de trabajo que se incrementa desde julio con los shows, porque muchas personas celebran matrimonios, se planifican eventos para fin de año, fiestas empresariales. Bueno, ¿sabés qué?, ahora la gente, de lunes a lunes, quiere festejar. Todos los días hay algo y eso está buenísimo, más allá de lo que signifique para nosotros como artistas. Está buenísimo que hayamos entendido que la vida se celebra. Es así, te juro que se siente, se vive. Y otra cosa que me llama la atención es la cantidad de gente mayor que hoy vemos en nuestros conciertos. Con ganas de festejar siempre; eso sinceramente antes no pasaba. Y entendamos que es lógico que esto esté pasando: durante la pandemia, muchos pasaron encerrados, la pasaron mal. Muchísimos han perdido a sus seres queridos. Hoy esa necesidad de celebrar se nota, se ve reflejada en las caras y las ganas de las personas».

El que lo afirma es Guillermo Morales. Cantante. Líder de G-latina, una de las bandas de música más importantes de toda la región. Guillermo es de los que se sorprende un poco con esta «nueva normalidad» del público. Pero lo ve con buenos ojos, porque sabe que es un tiempo distinto aunque no por eso de descontrol. Un momento para el reencuentro y la redefinición de cada vida. También para una banda que existe desde hace dieciséis años en los que no ha parado de crecer.

El presente es otro

Guille tiene claro que el trabajo que hicieron ahora da sus frutos. Pero también supo y sabe que en aquella interrupción obligada por la pandemia no debía detenerse a esperar la calma.

Por eso, quizás, hoy sobran planes y proyectos. Y él, en particular, se anima a apostar e ir por más . «Hemos aprendido mucho como banda en este tiempo. Nos damos lugar para crear y compartir con los nuestros.

Como a la mayoría de las personas, nos pasa que disfrutamos más de lo que tenemos cerca. Y a la vez, entendemos que esta realidad que atraviesa G-latina nos lleva a invertir más en la banda. Hoy, hay un equipo de personas trabajando en las redes, generando, a partir de esos cambios que también trajo la pandemia.

Asumimos que hemos crecido y esto nos obliga a hacer las cosas todavía con más profesionalismo. Todo el tiempo estamos creando, generando. Hoy estamos preparando un disco nuevo, que lo vamos a hacer un DVD con formato de cine, con público. Y así como este, hay muchos proyectos que van tomando forma de a poco», adelantó.

Morales no se borró en la difícil. Hizo, como tantos artistas, el esfuerzo por seguir. Y con inteligencia logró acompañar a quienes estaban en casa, al tiempo que permanecía vigente su estructura

«Con la pandemia, fui de los que decidió seguir adelante con lo mío y pude, gracias al apoyo de tantos, realizar conciertos virtuales pagos, con auspicios, generando ese acompañamiento que sentí que se podía dar, que hacía falta».

G-latina y Morales ven este presente como una chance de crecimiento. En lo particular, Guillermo supo leer este tiempo y, sobre esa base, comienza a darle forma a una idea que tenía encajonada: poder producir más integralmente.

«Ciertamente, ahora me largué a producir eventos integrales, por así decirlo, teniendo hoy muchos proveedores que la pasaron muy mal y se vieron muy castigados con la pandemia.

No nos olvidemos de que mucha gente perdió todo. Lo poco que tenía, ya no está. El sector artístico cultural y del entretenimiento se vio muy castigado, se fundió. Tomando eso, yo hoy busco colaborar, generando ese emprendimiento integral que brinda un servicio, más allá de que obviamente, mucha gente quiere la banda».

Nuevas oportunidades

En cuanto a su Gela, Guille dice que atraviesa un momento cargado de chances. «Este regreso ha sido extraordinario. Volver a compartir con la gente, volver a estar con el público es algo emocionante. Y estamos, gracias a Dios, de vuelta, después de tanta espera. Con mucha expectativa y muchísimas ganas. Es algo maravilloso este reencuentro con el público, desde cada escenario. Ahora viene lo mejor: Giras. Muchas, en toda la provincia y también afuera.

Festejando estos años que ya llevamos de G-latina y en los que no paramos de crecer. Vamos a estar girando por la provincia y por la región. Y a eso, sumale algunas cosas que estamos preparando para fin de año, a nivel artístico. Girando también en otros países, que es algo que veníamos armando y desarrollando hasta 2019 con Gela. Pero bueno, por suerte, hoy con las aperturas vamos retomando todo».

Y G-latina retoma con más fuerza y mayor trabajo interno. Porque hay también hoy  una realidad distinta, que los lleva a adaptarse y no quedarse en el intento. «Como banda, tratamos constantemente de innovar.

Porque, más allá de que hacemos música que la gente conoce y le gusta, también apostamos a nuestras canciones. Sabemos que la industria de la música va mutando también por ahí por caminos que son muy difíciles de hacer (por ejemplo, ahora está muy fuerte el trapo, el reggeaton), más teniendo en cuenta que hoy las máquinas se han metido muchísimo en esa industria. Entonces, lo que se nos presentan son nuevos caminos y nuevos desafíos constantemente. Y bueno, vamos por ahí, incursionando y apostando siempre».

Morales está feliz. Él y cada uno de los muchachos que hacen bailar y cantar a todos tienen claro que lo que viene es mejor. Con disco en puerta, con más actuaciones, con giras, con nuevas herramientas y las ganas intactas de celebrar, que no es poco. Más ahora, que pasó lo peor de la tormenta. La cual, si vuelve, los encontrará haciendo lo que mejor les sale: tocando y cantando. De ser necesario, bajo la lluvia.

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