Un estudio revela porque sentimos placer al escuchar musica

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¿Por qué nos gusta tanto escuchar música? Un grupo de investigadores encontró la respuesta en nuestra biología, más precisamente en nuestro cerebro y su conexión con los canales auditivos.

“La capacidad de la música para inducir sentimientos de placer ha sido objeto de una intensa investigación neurocientífica últimamente”, señala un estudio publicado en la revista especializada en neurociencia JNeurosci, que logró probar que la comunicación entre los circuitos auditivos y de recompensa del cerebro es la razón por la que las personas encuentran disfrutan la música.

Los circuitos de recompensa del cerebro permiten que asociemos ciertas situaciones a una sensación de placer. Por ese motivo, a partir de esos aprendizajes, tendemos a intentar que en el futuro las situaciones que han generado esa experiencia vuelvan a ocurrir. Por ejemplo, se activan ante la comida, el dinero y el alcohol. Sin embargo, científicos del Instituto Neurológico de Montreal han conseguido probar que lo mismo sucede con la música, a pesar de no tener beneficios biológicos evidentes.

Para llegar a esta conclusión, pusieron a prueba a un grupo de aficionados de la música pop -17 en total- a los que les hicieron escuchar una playlist de este género, mientras medían su actividad cerebral mediante resonancia magnética. Sin embargo, antes de pasar por esta “prueba”, el equipo excitó o inhibió indirectamente el circuito de recompensa del cerebro con estimulación magnética transcraneal.

¿Qué fue lo que pasó? La excitación del circuito de recompensa antes de escuchar la música aumentó el placer que sentían los participantes al escuchar las canciones, mientras que la inhibición disminuyó el placer. Estos cambios en el placer inducido estaban relacionados con cambios en la actividad del núcleo accumbens, una región fundamental del circuito de recompensa.

Aquellos participantes con mayor diferencia en el placer fueron también los que mostraron la mayor diferencia en la actividad sincronizada entre las regiones auditivas y de recompensa. Po lo tanto, el estudio logró demostrar que las interacciones entre las regiones auditivas y de recompensa son las que impulsan el placer que el ser humano siente al escuchar música

El «factor hormigueo», el «escalofrío». Hay muchas maneras de describir ese fenómeno que tantos hemos experimentado; una respuesta física a la música.

Ya sea que un temblor recorre la espalda, o se siente una cálida sensación romántica o se erizan los vellos de los brazos… como sea que se presente, es un momento de placer sublime.

La música es la taquigrafía de la emoción, decía el escritor ruso León Tolstoy, y el mecanismo preciso de este factor hormigueo sigue siendo un misterio fisiológico.

¿Qué está pasando exactamente en el cerebro y el cuerpo cuando ocurre? ¿Puede la neurociencia explicarlo? Y, con ese conocimiento, ¿se puede usar por ejemplo en el tratamiento de discapacidades neurológicas?

Escuchar está casi invariablemente en la lista de las diez cosas que a la gente le parecen más placenteras.

Sin embargo, por sí sola, no tiene ninguna función práctica. A diferencia de la comida, el amor y el sexo, o los instintos de supervivencia, la música no tiene un valor biológico.

La música es emocional: la gente dice que le sirve para reflexionar y para mejorar su estado de ánimo.

Su relación con nuestras emociones produce ese hormigueo, y los científicos han medido estos efectos físicos y explorado la razón para que ocurran.

Muchas personas experimentan el factor hormigueo al oír ciertos momentos musicales,

Este efecto no es imaginario, los científicos lo han medido.

El cuerpo experimenta cambios fisiológicos: la conductancia cutánea aumenta, el pelo se eriza, el ritmo del corazón aumenta, la temperatura del cuerpo baja, la respiración se acelera.

El hormigueo o escalofrío ocurre en los momentos de placer musical más altos.

Para el cerebro es intensamente gratificante.

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