“Toqué fondo”, el aviso que la mujer que ahorcó a su hijo de tres años envió a sus vecinos
Lo dijo en audios de WhatsApp que envió al grupo del vecindario. Era víctima de violencia de género.
Los largos audios que compartía en el grupo de WhatsApp con sus vecinos parecían un justificativo de su comportamiento diario, pero en el fondo era el desesperado pedido de ayuda de una mujer que intentaba poner fin a un lustro de violencia física, psíquica y económica por parte del padre de sus tres hijos menores. Todo hizo eclosión el viernes, cuando en medio de un brote psicótico estranguló a uno de ellos, de 3 años.
E. G. (su nombre se omite para preservar la identidad de sus hijos menores de edad) sigue alojada en el sector de Seguridad del Hospital de Salud Mental Juan Francisco de Asís.
La Justicia deberá determinar si es imputable por el ataque, y a cargo de quién quedarán sus tres hijos, que tienen entre tres y 13 años y quedaron al cuidado de una vecina del barrio San Jorge.
“Hola vecinos, ¿cómo están? Muchos no me conocen ni saben mi nombre. Yo soy Eli y muchos me conocerán por la gritona loca, la que grita todos los días. Tengo mis motivos, mis razones, no ando pasando una buena situación con el papá de mis tres últimos chicos. Y por eso la verdad que ando un poco loca. Ando cansada, años que llevo pasando una situación de mierda con él”, sostuvo en un audio que se dio a conocer horas después del ataque a dos de sus hijos.
La mujer reconoció que hacía un mes estaba separada de su pareja, un empleado de comercio con el que había tenido a tres de sus cuatro hijos. La convivencia duró cinco años y desde un principio estuvo marcada por la violencia.
“Hace un mes se fue de la casa pero viene todos los días. Cada vez se torna más difícil, vivimos discutiendo, yo vivo gritando porque estoy cansada de que todos los días haga lo mismo, que no me dé la plata que me tiene que dar” para mantener a los chicos, expresó.
E. reconoció: “Le permití muchas cosas, maltratos que él le hace a mi hijo (el mayor, producto de una relación anterior). Le saca en cara todo el tiempo que le da techo y comida. Ahora me di cuenta que toqué fondo. Lo mal que hice por años en aguantar a una persona machista”, se lamentó.
La advertencia
“Él siempre me está sacando en cara de que me da de comer a mí y a mi hijo. Y eso es todo lo que él tiene que hacer, lo que le corresponde como hombre, pero hay muchas cosas que él no hace. Los que me conocen bien saben cómo soy yo, y si estoy gritando por ahí es porque estoy cansada. En todo este tiempo él no se puso las pilas en hacer un cambio y ahora sé que la que tiene que cambiar soy yo porque si no esto va a terminar mal”, advirtió.
Asimismo, contó que vivía con miedo desde que realizó la denuncia por violencia de género. “Tengo miedo de lo que pueda hacer. Un día viene y me revienta; tengo todo moretones en los brazos. Uno de estos días nos vamos a terminar matando, o me mata él o me mato yo”.
La mujer les pidió a sus vecino: “Miren mi casa cuando no estoy. Y si ven algo raro o escuchan algo, llamen a la Policía porque tengo miedo que quiera hacerle algo a los chicos”.
“Yo reconozco que tampoco estoy bien, necesito la atención de un psicólogo. Ahora cuando la Justicia me cite por la denuncia, voy a pedir tratamiento para mí, mis hijos y también para él”, sostuvo en otro audio. “Estoy gritando y publicando para que la gente se entere de mi situación”, agregó.
El caso
La tranquilidad del barrio San Jorge se quebró totalmente el viernes, cuando E. atacó a sus hijos menores. Una nena logró escapar y pedir ayuda a su abuela del corazón y a los vecinos.
Cuando la gente entró en la casa, encontró a la mujer ahorcando a su hija de cinco años. Junto a ella, ya desvanecido estaba su hijo menor, de tres años. El chico llegó sin vida al hospital, mientras que la nena no sufrió heridas graves.
Un suboficial que estaba de franco irrumpió en la casa junto a los vecinos y, con mucho esfuerzo, lograron controlar a la mujer, a la que tuvieron que maniatar con sogas y prendas para que cesara el ataque hacia sus pequeños hijos.
Y aun asi nadie pudo ayudar a esta mujer que pidio a gritos que la ayudaran
Fuente: Clarin