Sistema eléctrico nacional : Advierten que está al borde del colapso

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Los gobiernos de Mauricio Macri, Alberto Fernández y Javier Milei tienen un punto en común: los tres identificaron las mismas grandes obras eléctricas imprescindibles para evitar una crisis del sistema, riesgo expresamente advertido por varios documentos públicos. Y las tres gestiones se toparon con el mismo impedimento: financiar los miles de millones de dólares que cuestan esos emprendimientos.

 

Son al menos 6.500 millones de dólares si se consideran los que el diagnóstico libertario identificó como más urgentes para robustecer las redes de alta tensión, evitando «restricciones y el colapso de tensión».

 

Los recurrentes cortes de electricidad en los picos de consumos pueden ser una anécdota menor frente a la crisis que podría precipitarse si no se amplía el sistema de transmisión eléctrica mayorista, verdadero cuello de botella del sistema energético argentino.

 

Hace más de una década que los distintos funcionarios con competencia en el tema tienen en claro que es necesario aumentar la capacidad de transportar electricidad desde donde se genera a los centros de consumo, a riesgo de que se frene también la expansión del primer eslabón de la cadena, que es la generación, cuya expansión viene lenta.

 

No tendría sentido ampliar el parque de usinas térmicas, campos eólicos o solares si los kilowatts producidos no pudieran aportarse al sistema para satisfacer la demanda. La secretaría de Energía, a cargo de María Tettamanti, definió un listado de obras necesarias para evitar esa hecatombe y coincidió con sus antecesores en el cargo al identificar las tres urgentes.

 

En Cuyo, una línea de 500 kw Río Diamante –Charlone- O Higgins. En la Patagonia, la ampliación de otra que liga Puerto Madryn- Choele Choel y Bahía Blanca. Y, la muy sensible del Area Metropolitana I, en la zona que se concentra el 40 % de la demanda eléctrica del país.

 

Este último caso implica una nueva estación transformadora en Plomer y más de 500 kilómetros de líneas de alta tensión Ezeiza-Vivoratá- Atucha, obra estimada en 1.100 millones de dólares.

 

En los presupuestos nacionales del 2018 y 2019 se habían previsto fondos para desarrollar rutas, infraestructura educativa y obras de alta tensión. Pero, salvo algunos proyectos viales menores, no se habilitaron las obras que el erario no podía afrontar.

 

Un informe de Cammesa, la administradora del mercado mayorista eléctrico bajo el gerenciamiento estatal del reconocido técnico Eduardo Hollidge, alertó ya hace un año que cada vez es más difícil atender los picos de demanda que se generan en el verano o invierno: éstos son más pronunciados y la oferta eléctrica está estancada.

 

También se alude a la «ausencia de inversiones o inversiones inferiores a las mínimas requeridas para el mantenimiento de la capacidad operativa»…y se sentencia que «las condiciones son incompatibles con la operación confiable del sistema, con el consecuente riesgo de restricciones del suministro y energía no suministrada».

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