Segun estudios hechos va mermando la poblacion de peces en el rio paraná

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RIO PARANA

En plena bajante histórica, el bagre amarillo, moncholo, surubí y manguruyú son algunos de los que se encuentran en peligro.   

                                       

La bajante del río viene siendo motivo de alerta desde hace más de dos años en una amplia zona por donde corre el Paraná, entre ellas la costa correntina. Uno de los motivos de mayor preocupación es el impacto que puede tener este fenómeno, junto con las maniobras de las represas, sobre la fauna íctica.

En este contexto, se realizó el primer relevamiento formal que estuvo a cargo de científicos del Conicet, que elaboraron un estudio de diferentes tramos del río para determinar los cambios que se vienen dando en los últimos tiempos.

Uno de los resultados más llamativos se dio justamente en el tramo que va desde la costa de la ciudad de Corrientes hasta la represa Yacyretá. El estudio señala al respecto que la población de peces de especies como bagre amarillo, moncholo, surubí y manguruyú, entre otras, está declinando.

“Este fenómeno estaría asociado al aumento en la transparencia del agua que sufrió el río Paraná aguas arriba de la ciudad de Corrientes, producto de la instalación de represas en parte alta de la cuenca”, aseguró Sebastián Sánchez, investigador del Instituto de Ictiología del Nordeste. “Estas especies están adaptadas a capturar sus presas y eludir la depredación en aguas turbias y se ven desfavorecidas cuando el agua se vuelve muy transparente”, añadió.

Ya algunos análisis previos habían alertado sobre el efecto negativo que podría tener la bajante histórica que atraviesa el río. Esto se da especialmente porque el escaso caudal no permite un desove óptimo, y la última vez que se dio esto se estima que fue a mediados de 2018, hace más de tres años.

Los investigadores señalaron también que esta tendencia se explica por los cambios ambientales a nivel de la cuenca del río Paraná y la presión de pesca, entre otros factores, según lo explica un estudio realizado por un equipo de biólogos.

Mientras tanto, el río Paraná en la costa capitalina se ubica en 1,79 metros, aunque aseguran que se trata de un registro ficticio. Por el momento, las represas aguas arriba siguen aportando caudal y seguirán haciéndolo mientras tengan margen. Pero alertan que si la escasez de lluvias persiste, esta ayuda artificial tendrá que cesar, volviendo a descender el nivel de manera notoria.

Las previsiones realizadas por el Instituto Nacional del Agua (INA) muestran que al menos hasta fin de año se mantendría la sequía y que un repunte genuino y más duradero llegaría recién en 2022.

Por eso, Corrientes decidió mantener un esquema de veda especial, con la cual busca proteger lo máximo posible las especies, pero permitiendo la extracción para subsistencia.

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