San Cayetano:»No es posible morirse de hambre en la patria bendita del pan»

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Fuerte mensaje del presbítero Daniel Masares durante la homilía de la tradicional misa, tras la caminata de los trabajadores hacia el santuario en Riachuelo. El cura centró su mensaje en la necesidad de paz, pan y empleo digno. Reclamó salarios justos para prosperar.

En una jornada marcada por la fe y la devoción popular, se llevó a cabo la 40° Peregrinación de los Trabajadores y sus Familias al Santuario de San Cayetano, en Riachuelo. Durante la celebración litúrgica, el párroco Daniel Masares encabezó la misa central con una homilía enfocada en las principales demandas que los peregrinos llevaron en su caminata: la paz, el alimento para una vida digna y el acceso al trabajo remunerado adecuadamente.

Al abordar la situación de quienes atraviesan la falta de empleo, el sacerdote recurrió a una contundente expresión de profundo contenido social y encomendó el dolor de quienes sufren la desocupación: «No es posible morirse de hambre en la patria bendita del pan».

Paz, Pan y Trabajo

Durante su predicación, el presbítero detalló el significado de las tres peticiones históricas que movilizan a los fieles hacia el santuario.

Respecto a la búsqueda de la paz, señaló que sin ella las tareas cotidianas se vuelven más complejas: «Las cosas cuestan, cuestan el doble. Todo se nos hace pesado. Hasta las cosas más sencillas terminan como cansándonos y hartándonos. Y así no se puede vivir», expresó, instando a los presentes a convertirse en «constructores de paz» y a mantener la calma ante las dificultades.

En relación al pan, Masares precisó que el pedido abarca tanto el sustento material como los valores comunitarios. Resaltó los puestos de asistencia gratuita a lo largo del trayecto y valoró la idiosincrasia local: «Hay una característica que tiene este pueblo correntino: es su hospitalidad». Asimismo, instó a promover «el pan del afecto», así como «el pan de la verdad, el pan de la justicia, el pan de la solidaridad», preguntándose: «¿Cuántas cosas bellas y buenas se logran cuando nosotros somos capaces de unirnos, de trabajar por un bien común?».

Al referirse al trabajo, el sacerdote remarcó que debe ser considerado como una forma de servicio y una vía para la realización personal y familiar. En ese marco, enfatizó que «el trabajador merece su salario. Y que ese salario sea para poder prosperar y vivir con la dignidad que cada uno de nosotros espera».

Un llamado a la juventud

Tomando como referencia el pasaje evangélico en el que el apóstol Pedro camina sobre las aguas mientras mantiene la mirada fija en Jesús, Masares animó a la comunidad a afrontar las adversidades con fe y esperanza.

Sobre el tramo final de la homilía, el presbítero dirigió un mensaje específico a los numerosos jóvenes que participaron de la peregrinación, destacando su aporte en energía, creatividad, sueños y alegría. «Son presente y futuro de la Iglesia correntina. Y son los que están llamados a ser el pan de vida para las nuevas generaciones», afirmó, al tiempo que les confió la responsabilidad de dar continuidad a esta manifestación de fe popular en los años venideros.

El padre Masares destacó el rol clave de la juventud y la hospitalidad del pueblo correntino

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