Propósito del Día: «Pedir al Señor que cure nuestras cegueras.»
IV Domingo de Cuaresma
Pedir al Señor que cure nuestra ceguera espiritual es un acto de humildad para reconocer nuestras limitaciones, egoísmos y falta de fe, buscando ver con los ojos de Dios. Esta reflexión nos invita a gritar como el ciego de Jericó, «Señor, que vea», para superar las tinieblas del orgullo, amar al prójimo y seguirle con una vida nueva y más solidaria, transformando nuestra mirada cotidiana
Oración para Hoy:
«Señor, ten compasión de mí y auméntame la fe. Reconozco que a veces prefiero no ver tus caminos para seguir mis propios deseos. Cura mi ceguera espiritual, quita de mí el orgullo y el egoísmo, y dame una mirada llena de amor, compasión y generosidad para ver la verdad y a mi prójimo como Tú lo ves. Amén».