Peregrinación a Itatí : multitudiaria caminata joven hacia la casa de la Madre
«Cansados, pero felices» fue como se describieron los jóvenes peregrinos de la Pastoral de la Juventud a través de redes sociales al comenzar a llegar ayer muy temprano a la casa de María de Itatí.
A lo largo de la ruta 12 y con un fuerte operativo de seguridad implementado especialmente para preservar la multitudinaria marcha de fe, los peregrinos caminaron 72 kilómetros en el encuentro de la juventud religiosa del NEA, que desde hace dos años esperaba el evento con una gran expectativa.
La afluencia de caminantes y también de biciperegrinos desde distintas comunidades de la región se fue haciendo notar desde el viernes. Aunque, de manera oficial, los primeros grupos de las distintas diócesis que participaron de la peregrinación juvenil partieron el sábado desde el mediodía, desde la intersección de la ruta nacional N° 12 y la provincial N°43.
«Dios quiera que este gesto nos ayude como súplica para que encontremos el camino del peregrino hacia la casa del padre y renunciemos a los intereses particulares», manifestó Andrés Stanovnik, arzobispo de Corrientes, al otorgar la bendición al numeroso grupo de jóvenes de la arquidiócesis local en la siesta del sábado, cuando estaban a punto de emprender la caminata. Con el lema «Junto a María, nos volvemos a encontrar como iglesia sinodal», la peregrinación trascurrió entre el fervor y la solidaridad por quienes prometieron llegar hasta la casa de la Virgen Morena, en una nueva edición de la manifestación de fe más grande de los jóvenes de la región.
El sábado, desde las 21, en la Basílica comenzaron a celebrarse misas cada hora y media para ir conteniendo a la multitud de peregrinos que empezaron a arribar al santuario desde las distintas provincias del NEA.
Servidores, guías de ruta, carros de animación y miles de caminantes hicieron su ingreso al pueblo de la Virgen en grupos coloridos, con pecheras, remeras e indumentaria de distintos diseños para identificarse entre la multitud. Hubo quienes, por tramos, apelaron a la ayuda de los vehículos de apoyo. Y también quienes lograron resistir el trayecto, y apoyados en hombros amigos o con dificultades por las ampollas en los pies consiguieron entrar llenos de satisfacción al santuario para arrodillarse a los pies de María de Itatí.
Ayer, a las 9, el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, presidió la misa central en el atrio del santuario. Concelebraron los obispos de la región: Resistencia, San Roque, Formosa, Reconquista, Goya, Santo Tomé y Posadas. Participó el intendente de Itatí, Francisco Romero.
Como en cada edición, los jóvenes leyeron el manifiesto y se hizo el traspaso de la imagen peregrina de la Virgen de Itatí, de la diócesis de Oberá a la arquidiócesis de Resistencia.
Luego de la bendición, la imagen de María de Itatí recorrió la explanada recibiendo el saludo de los miles de peregrinos.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue el de la lectura del Manifiesto de los Jóvenes. Un mensaje que desde las pastorales de la juventud preparan cuidadosamente para compartir en la misa central de la peregrinación anual a Itatí.
Este año, el acento estuvo puesto en la esperanza y en el pedido de participación «en la toma de decisiones
Manifesto
«El tiempo transcurrido ha dejado muchas heridas en la sociedad y sobre todo en los jóvenes», expresaron respecto a los dos años de la pandemia de la covid-19.
«Hoy, nuestras mochilas de peregrinos no solo traen lo necesario para el caminar, sino también los recuerdos de muchos promeseros, familiares y amigos que ya no están; de los jóvenes que están paralizados por el miedo, las adicciones, la violencia, el abandono, la desigualdad social, la crisis económica y política, las desilusiones y desesperanzas, que no les permiten mirar al futuro con confianza. Es por eso que caminamos cargados de esperanza, trayéndolos a tu casa, porque sabemos, Mamá, que no hay mejor lugar que en la protección de tus brazos», dijeron. «En este período preparatorio para el sínodo, los jóvenes escuchamos la realidad de nuestra región, pero también hicimos oír nuestra voz: clamamos por un lugar en la Iglesia. No queremos sentirnos usados como un trámite, queremos que nuestras opiniones sean tenidas en cuenta a la hora de tomar decisiones. Pedimos que nos acompañen en todo el proceso de nuestra búsqueda vocacional, en nuestros aciertos y desaciertos. Queremos laicos, religiosos, sacerdotes y obispos dispuestos a caminar con nosotros, a guiarnos y acompañarnos en este proceso, asumiendo la responsabilidad de asesorar a la Pastoral de Juventud para poder formarnos y sostener el camino de fe de los jóvenes de forma decidida, coherente y responsable», manifestaron.
«Los jóvenes del NEA comprendemos y abrazamos naturalmente la sinodalidad. Hoy, nos manifestamos protagonistas de este tiempo, nos sentimos y asumimos el ahora de la Iglesia. Vemos con esperanza y alegría este tiempo. Queremos, con la ayuda del Espíritu Santo, caminar juntos, crear puentes y encarnar las soluciones propuestas por nuestra región.
Queremos a ejemplo de Jesús crecer en compasión y comprensión. Queremos de tu mano, Mamá, construir una Iglesia que viva en comunión, donde aceptemos nuestros defectos y virtudes, donde abracemos lo que amamos, pero además sanemos lo que duele», expresaron.
«Así como vos, María, queremos escuchar para discernir y descubrir a nivel personal y comunitario el plan de Dios, su voluntad, su llamado a ser discípulos misioneros. Queremos poner nuestros talentos al servicio del pueblo de Dios con alegría. Queremos escuchar y aprender de los adultos, defendiendo y cuidando a nuestros hermanos más vulnerables.
Queremos, como los apóstoles, comprometernos con la sociedad y la política llevando luz a los sectores más oscuros, reivindicando y luchando con los valores cristianos que nos caracterizan. Queremos llevar a Jesús con valentía y respeto. Queremos dar la vida y ser felices», enumeraron en su mensaje.
«Madre, muchos dirán que somos soñadores, pero de eso se trata la juventud: de soñar. Y no hablamos de sueños alienantes que nos sacan de la realidad, sino de que nuestro sueño está fundado en la esperanza cristiana, que nos alienta a seguir luchando, soñando y navegando contracorriente», exclamaron.
«Señor, suplicamos tu gracia para hacer realidad todo lo que anhelamos, te necesitamos para vivir en comunión, te necesitamos porque solo en ti encontramos nuestra fortaleza, te necesitamos, Señor, porque sin ti nada podemos. ¡Porque sabemos que solo con tu presencia somos capaces de cosas grandes!», aseguraron.
«Por esto y mucho más hoy estamos aquí y en ti, María, en tu rostro maternal, ante tu mirada tierna, serena y comprometedora adquirimos la certeza que en vos se hizo realidad. A ti levantamos nuestros corazones. A ti clamamos y en tu Hijo Jesucristo, que es el camino de la verdad y de la vida, ponemos nuestra esperanza y nuestra juventud con el anhelo de volvernos a encontrar como Iglesia sinodal», finalizó el mensaje.
El regreso de la multitud comenzó entonces a coordinarse, por grupos, desde el mediodía.




