Muchas vidas se salvaron gracias a la contención de «los ángeles del puente»

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angeles del puente

 

Todos los días se proponen evitar que personas en situación de crisis tomen una drástica decisión. Necesitan camperas rompeviento para protegerse de la lluvia, un gazebo y conservadoras para cuidarse del calor y estar bien hidratados.

Gracias a la repercusión en los medios locales y de alcance nacional, ahora son conocidos como «los ángeles del puente». Cualquier persona que viaje en colectivo a Resistencia, en la línea 108 en Corrientes, o que salga a pasear se conmueve al verlos caminar y recorrer en la base y arriba del puente interprovincial General Belgrano, con el propósito de brindar ayuda y contención a personas que intentan quitarse la vida.

Desde el 6 de agosto, jóvenes y familias de la iglesia Casa de Dios, ubicada en la avenida Raúl Alfonsín 4043, de la capital, se turnan para asistir las 24 horas en ese lugar.

Se trata de 140 voluntarios que rotan durante la semana. Están las 24 horas (son 12 turnos con 3 personas por turno). Cada uno de ellos dedica 2 horas a la semana a esta actividad.

«Ayer rescatamos a la persona número 14 desde que comenzamos este patrullaje. Es tremendo todo lo que estamos viviendo», comentó Andrés Valenzuela, líder de jóvenes y adolescentes de la Casa de Dios.

Esta actividad no es para cualquiera, no son superhéroes, pero todos los días se proponen salvar vidas, con sus remeras negras y sus capas de Argentina que cuelgan en sus espaldas.

Las estadísticas eran alarmantes, aproximadamente una persona por semana se acercaba a ese destino,a una estructura de 1,700 kilómetros para tomar una drástica decisión. Alertados por la situación, estos voluntarios continúan vigilando el área todos los días.

Además, están muy atentos en las redes sociales por si alguna persona manda un mensaje que los alerte como sucedió esta semana. «¿Alguien sabe si esa altura es suficiente para que me pase algo en caso de que caiga accidentalmente?» (fue un posteo en Facebook con la foto del puente). Por otro lado, se sumó a esta causa la Gendarmería y la policía. Se creó esta red, en la cual se da aviso y ellos acuden en moto rápidamente.

Último caso

De 12 a 14, era el turno de Luciana Maldonado, una de las voluntarias. Antes de que venga el otro grupo de personas para relevarla asistió a un joven con intenciones de quitarse la vida.

«Siempre observamos los rostros y a él lo vi extraño, me acerqué y de a poco se fue animando a hablar. El chico comentó que estaba pasando por un problema familiar y que lo desalojaron de su casa», explicó Luciana. Ese joven afirmó «yo sabía que me iba a encontrar con ustedes.»

Gracias al arduo trabajo que realizan, el puente ya no es un punto de conflictos, sino de contención, amor y empatía, ya que muchos de los voluntarios también atravesaron por ansiedad, depresión y pensamientos suicidas.

Ese es el caso del voluntario Juan Pablo Gómez, de 36 años, que cuando tenía 14 años tuvo una sobredosis y pedido de captura. A los 24 años, tuvo un intento de suicidio.

«Primero no comprendía los procesos que a cada uno de nosotros nos toca atravesar, pero ahora entiendo que eso sirve para ayudar a otros. Estamos para brindar un mensaje de esperanza», destacó. Y agregó:  «Cuando voy a patrullar el puente estoy expectante a que pase cualquier cosa en cualquier momento».

Pedido solidario

Cuando llueve fuerte, quedan debajo del puente y para Andrés, algo que ayudaría mucho sería poder utilizar una garita que esté en medio del puente donde antes había un control policial.

«Tener ese espacio arriba del puente u otro abajo, en las escalinatas, nos ayudaría a llevar mejor las inclemencias del tiempo, porque el proyecto va a seguir creciendo», expresó.

Asimismo, necesitan camperas rompeviento. En los días calurosos, les vendría bien un gazebo para protegerse del calor, al igual que conservadoras con hielo para estar bien hidratados.

La realidad indica que no es solo una cuestión a atender en el puente, sino que es algo que atraviesa a todo el país.

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