Mburucuyá: festival del chamamé con una extensa grilla finalizó el lunes a las 9 de la mañana

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El 57° Festival del Auténtico Chamamé Tradicional culminó con jornadas hasta las 8 de la mañana. La edición tuvo masiva convocatoria pero graves falencias, dejando a artistas clave ante públicos exhaustos. Nahuel Pennisi, volvió a generar opiniones cruzadas.

 

Entre anteojos de sol y el intenso calor de la mañana mburucuyana, el 57° Festival del Auténtico Chamamé Tradicional culminó de manera insólita, con la acordeonista Vicky Sánchez limitada a un show escueto que finalizó el lunes a las 9 de la mañana. Si bien la edición gozó de una convocatoria masiva que superó expectativas, a la par estuvo marcada por serias falencias organizativas que estiraron cada jornada muchas horas después del amanecer, dejando a artistas clave tocando ante públicos diezmados.

 

Claro está que el chamamé no necesita de «laboratorios» para lograr convocatoria, sólo alcanza con organizadores eficientes y que entiendan que estas celebraciones sirven para mantener viva una «manera de ser» y salvaguardar esta expresión identitaria. La fiesta en Mburucuyá evidenció numerosos errores; grillas extensas y mal distribuidas, agravadas por la falta de un encargado escénico (stage manager) profesional, que permita aceitar la dinámica del festival que contó con más de 26 números artísticos por jornada.

 

Esto afectó el sonido, tiempos de locutores y trato a la prensa, culminando en shows de lujo, programados para las primeras horas del día.

 

Momentos memorables entre el caos

El festival tuvo momentos notables y con la presencia del gobernador Juan Pablo Valdés, el público disfrutó de Los de Imaguaré, uno de los más esperados de la noche. Pero Los Núñez, se adueñaron del protagonismo con una distinguida presentación, pero luego con un momento inolvidable, la presencia de Nahuel Pennisi un artista ajeno al género tradicional que cantó chamamé con devoción absoluta.

 

«Es una de las cosas más fuerte que me pasó en la vida», dijo y agregó: «les agradezco hermanos mburucuyanos por invitarme, y a Los Núñez por darme un lugarcito para cantar hoy con ustedes, que viva el chamamé», dijo.

 

El artista fue distinguido por la Municipalidad local como «huésped de honor» y premiado por la organización con una estatuilla.

 

El grupo Tajy compartió su música cargada de sensibilidad, de esencia pura y chamamecera. Uno de sus momentos destacados fue junto a Nino Ramírez, compartiendo algunas de sus habituales canciones, pero además rindió un emotivo homenaje a Salvador Miqueri, con una sentida y particular versión de la obra «Tu Pañuelo», que conmovió a toda la plaza festivalera.

 

Presencias especiales

 

El festival volvió a recuperar prestigio con la presencia de artistas de la talla del compositor y guitarrista Mateo Villalba. Además de su virtuosismo y su encantador repertorio, la presencia de su amigo Félix Chávez en el escenario fue inolvidable.

 

Otro de los grupos que agitaron el avispero chamamecero fueron los músicos de Gente de Ley con un valioso repertorio.

 

Lo siguieron jóvenes talentos como Cuarteto Cocomarola, Agustín Monzón y el grupo mercedeño Pura Sangre, quienes regalaron un exquisito repertorio de estilo montielero.

 

Promediando la madrugada, quedó en evidencia la incapacidad de la organización, que ya dio señales de desconcierto en otros aspectos del espectáculo, como encontrar a artistas de renombre pasadas las 6 am, ante un puñado de personas.

 

Uno de ellos fue Diego Gutiérrez, un artista de excelencia que además de su capacidad en el bandoneón y el canto, es de los pocos chamameceros que ofrece conceptualidad y originalidad a cada una de sus presentaciones. Además de sus habituales temas como «Sagua’á», recogió varias obras de rescate con el cual rindió honores a destacados referentes, entre ellos Salvador Miqueri y Eustaquio Miño.

 

Sumado a esto invitó a Ramón Úbeda, cantor y guitarrista, hijo del recordado «Paquito», que junto al misionero Héctor Chávez, conformaron uno de los dúos más recordados y prolíferos del género (Úbeda Chávez). Con él interpretó obras como «Tu Pañuelo» y «Aroma de juventud», pero desde la organización tuvieron la desacertada decisión de terminar tajantemente su show sin siquiera darle la oportunidad de despedirse, en medio de una ovación que enérgicamente pedía otra. El público esta vez no fue soberano.

 

Algo similar sucedió con Amandayé, que subió al escenario alrededor de las 7 de la mañana y cuando aún faltaban seis grupos más. A pasos acelerados y por pedido de la organización, soltaron temas sensibles de su repertorio, como «Romance de piel morena» y «Qué tristeza cuando no estas» que rompieron el hielo en medio de un momento de incertidumbre y descoordinación. Con una presentación escueta para un grupo de gran trayectoria, compartieron en memoria de Pedro del Prado, «Bajo la luna de abril». Para el final dejaron «Porque te amé», recordando a Esmeritón «Tito» Miqueri y un enganchado de obras de salvador a modo de tributo.

 

Otro mal trago sufrieron las artistas de la orquesta Chamamé Kuñá, que además de reducir su repertorio, aguantaron maquilladas, peinadas y de destacada producción para lucirse recién a las 7.30 de la mañana. Tampoco fue respetuoso por parte de la organización, que la artista Vicky Sánchez ingresara al escenario cuando ya casi no quedaba nadie, cerrando la edición del festival a las 9.00 de la mañana de ayer.

 

Esta situaciones mostraron preocupantes falencias organizativas que opacaron el auténtico brillo de sus artistas y la del Festival.

 

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