«Los seguidores de cumbia son conscientes de su imagen pública»
Ezequiel Ledesma es arquitecto correntino egresado de la UNNE y recientemente recibido como Magister en Antropología Social en la Universidad Nacional de Misiones. El joven presentó y defendió una tesis sobre un tema que genera polémica hasta el día de hoy en Corrientes: las “seguidillas” de las bandas de cumbia locales. Sobre esta investigación habló con una radio local, dando detalles al respecto.
Un joven arquitecto correntino llamado Ezequiel Ledesma presentó, defendió y aprobó una tesis denominada “Barrio, joda y desmanes. Las prácticas de los seguidores de cumbia en Corrientes, Argentina”.
En ella, el recientemente recibido como Magister en Antropología Social en la Universidad Nacional de Misiones investigó una situación que genera mucha polémica en la capital de Corrientes: las “seguidillas” a bordo de motos de fanáticos de grupos de cumbia locales. El joven habló con una Radio local acerca de su más reciente trabajo.
“Fui adolescente y nunca fui seguidor de cumbia, pero conocía la música y el fenómeno. Me llamaba mucho la atención porque muchos lo comentaban pero no se sabía mucho al respecto. En materia académica concentra temas interesantes, tales como el problema de las motos, los barrios periféricos, los jóvenes, entre otros”, comenzó diciendo Ledesma.
“Como no soy seguidor, me costó mucho ingresar en ese mundo. Uno debe producir datos para sostener lo que uno dice en su tesis, por lo que me metí ahí y hasta empecé a salir con los seguidores. Entrevisté a seguidores, vecinos, policías, entre otros actores. En un punto de la investigación me pregunté acerca de qué seguían realmente. Ellos me decían que lo seguían a Yiyo o a otra banda de cumbia, pero desde la Etnografía se afirma que no siempre hay que prestar atención a lo que dice la gente. Hay que prestar atención a otros aspectos. Fue ahí donde descubrí que los seguidores de cumbia persiguen estados festivos, generalmente producidos por la banda de cumbia de Yiyo”, explicó el joven arquitecto correntino.
Por otro lado, Ledesma dio detalles de la realidad de los enfrentamientos entre bandas seguidoras de bandas. “Por los seguidores que entrevisté, la rivalidad entre bandas fue algo de otro tiempo. Hubo una rivalidad, pero parece que la intención fue meramente publicitaria. Si la banda no salía una noche, muchos no tenían problemas en seguir a otras bandas”, destacó.
Con respecto a la violencia y la trasgresión características de las manifestaciones, explicó: “Si nos paramos desde un marco normativo, si suelen haber trasgresiones. Esta tesis no celebra las situaciones que se generan a partir de las caravanas y demás. Lo que se quiere es complejizar el fenómeno. En las entrevistas, las corridas de motos y los ruidos molestos, además de los robos, eran justificados como externas a los seguidores. Se los calificaba como hechos no pertenecientes a los seguidores genuinos. Era parte de la noche, por así decirlo”.
Por otro lado, y respecto a su propia concepción, el arquitecto dijo: “Es imposible conseguir una opinión generalizada de todos los seguidores porque son miles, pero reconocen la molestia que generan. No defiendo la idea de que sea una molestia buscada. Si defiendo la idea que son molestias producto de sus fiestas. Son conscientes de la imagen pública que recae sobre ellos. Saben que las seguidillas están mal vistas y tienen mala reputación”
Por último, dio detalles respecto de la conformación de dichas seguidillas. “En Argentina, podemos comparar este fenómeno con lo que ocurre con el Indio Solari o la Mona Jiménez. Para la salida de los seguidores eran fundamentales dos cosas: un vehículo y tener la “posta”, tener el dato de dónde iba a estar la banda. Ellos llegaban a los barrios y escuchando las motos se ubicaban para saber por dónde estaba la seguidilla. El dato entre los seguidores se vuelve un capital muy preciado”, concluyó.