Las ganas de alejarse definitivamente del personaje de galán lo llevaron a animarse a hacer una versión televisiva de Drácula (1999), a la que no solo no le fue bien en audiencia: durante su desarrollo el actor sufrió el primero de los dos ACV. A partir de ese momento, Calvo tuvo una larga y compleja recuperación, que le dejó secuelas permanentes. Pese a ello, el actor siguió trabajando en ciclos como El hacker (Telefe), Costumbres argentinas (Telefe), Los machos de América (América TV), Botines (El Trece), Amo de casa (Canal 9), Mujeres de nadie y Vulnerables (El Trece). El segundo ACV, en 2010, que se produjo a minutos de salir al escenario en Mar del Plata con la obra Taxi, le dejó fuertes secuelas de las que no pudo recuperarse. Ese fue el fin de la carrera profesional de Calvo, que en la pantalla chica había tenido su primer protagónico en 1980 en el recordado El Rafa, junto a Alberto de Mendoza y Alicia Bruzzo, donde mostró sus primeras dotes como galán televisivo.

Actor de comedia por naturaleza, Calvo también protagonizó más de veinte obras teatrales, muchas de las cuales protagonizaron innumerables temporadas veraniegas en Mar del Plata. La noche de los sinvergüenzas (1981), Engañemos a mi mujer (1982), Extraña Pareja (1984), Taxi (1985), Escándalo internacional (1986), Casi un ángel (2002) y Money Money (2003) fueron algunas de las obras que Calvo protagonizó sobre las tablas. En la pantalla grande, el actor también participó en películas como Los hijos de López (1980), Ritmo, amor y primavera (1981), Adiós, Roberto (1985) y Comodines (1997). Una carrera popular que se vio afectada por los problemas de salud de un actor que tuvo en su ADN el timing justo para la comedia y el encanto campechano para ser querido por argentinos de todo tipo y factor.