Escuela necesita ayuda para recuperar lo que perdió meses atrás en la inundación
En tres oportunidades, el agua rodeó el edificio, pero en enero de este año ingresó. Precisan colchones, camas y armarios. Días antes de esa adversidad, por un temporal también se quedaron sin 2 artefactos y 4 invernaderos sin coberturas de plástico.

En 2006 abrió sus puertas la Escuela de Familia Agrícola (EFA) Peju Porá, en un paraje de Perugorría: Paso Tala. Sufrieron los efectos de cuatro inundaciones, pero la última –registrada en el primer mes de este año– fue la peor. Aún no logran recuperarse de la mayoría de los daños y tampoco de otras pérdidas que tuvieron como consecuencia de un temporal que azotó la zona antes que terminara 2023.
Pese a las adversidades, una vez, la comunidad educativa encontró la forma de que las clases, con su respectivo sistema de alternancia, se inicien y sigan en el ciclo lectivo en desarrollo.
«Esta vez nos tocaron dos situaciones adversas seguidas. En la última semana de diciembre del año pasado, hubo una fuerte tormenta, durante la que se nos quemó la electrobomba de 2 HP que se usaba para extraer el agua para el establecimiento, y un frízer. Esa vez, también perdimos los plásticos que cubrían los invernaderos. Por si esto fuera poco, en enero de este año, llovió tanto en la zona, que nos inundamos», recordó la rectora de la EFA, Liliana Espina.
En este contexto, comentó que el líquido vital para quienes están en el colegio secundario rural, lo obtienen con una bomba sumergible prestada. Es que tanto ese equipo como el artefacto para conservar alimentos, no lo pudieron comprar. Sí lograron rearmar un par de viveros y dos invernaderos. Con eso trabajarán hasta que tengan los recursos para recuperar los otros.
Crecida
También tienen otros daños que quedaron como consecuencia del agua que ingresó a las instalaciones. «Padecimos cuatro inundaciones, pero esta última fue la peor, porque tuvimos -según el área afectada- entre 50 y 70 centímetros y un metro de agua dentro del edificio. Superó las barreras que pusimos en las puertas», señaló Espina. Tras lo cual, expresó que, como consecuencia de eso, se mojaron más de 20 colchones, que ya no sirven. «Antes poníamos doble colchón, ahora solo uno. Están tan finitos por el paso del tiempo, que parecen colchonetas. Ese es el motivo, por el que anteriormente los encimábamos», contó la rectora de Peju Porá.
La inundación, que duró varios días, dañó las camas de madera. Ante esto, con un carpintero de la institución las fueron reparando hasta que puedan conseguir otras. Lo que no pudieron reparar, por ser de madera aglomerada, fueron 12 armarios. Eso provocó, entre otros inconvenientes, que la documentación se apilara sobre sillas.
Cada una de las pérdidas implican recursos económicos, que en estos momentos la institución no puede afrontar. Por eso, la rectora de la Escuela de Familia Agrícola agradeció «a la fundación Buen Samaritano, que nos donó dos computadoras, y a la Díaz Vélez, que nos donó una fotocopiadora, porque la viejita que teníamos no anduvo más y es imprescindible». En este punto, aclaró que «si bien acá tenemos Internet, la señal no es buena».
El fin de lo recaudado en la venta de comida el próximo domingo 26 durante el tercer encuentro denominado «Patria, familia y tradición», será destinado a reparar daños en el colegio de Paso Tala.
Las actividades camperas comenzarán a las 9 e incluirán una bailanta. «La entrada es gratuita, pero estaremos vendiendo comidas, como ser asado, empanadas, pastelitos y torta asada», concluyó Espina.