“Donar plasma» donde dos actos se juntan, solidaridad y amor es lo más importante en estos momentos

0
FOTO-DESTACADO
  • Carolina Baldovino es correntina y se desempeña como hemoterapista en la provincia de Buenos Aires, una de las zonas más golpeadas por la pandemia. En diálogo con época mencionó sobre la importancia de la donación de plasma convaleciente, como una forma de contribuir a mitigar los efectos del coronavirus en las personas que lo padecen.

Haber pasado por el COVID-19 es atravesar tinieblas en la salud, en los afectos y en la familia, pero quienes la superan llevan en su sangre la posibilidad de salvar otras vidas. Aquí reside una paradoja maravillosa y que emociona. Sobre ello,Carolina Isabel Baldovino quien tiene 35 años, es correntina y hace 15 años vive en la provincia de Buenos Aires. Desde que tiene uso de razón, entre sus metas de vida siempre estuvo la necesidad de ayudar al otro. Con dedicación y entusiasmo se recibió de Técnica en Hemoterapia y hoy lleva adelante una de las tareas más difíciles: transfundir plasma convaleciente a enfermos de COVID-19.

“Nuestra profesión está en el medio. Somos como un canal. Estamos en contacto estrecho con los pacientes con COVID-19 y nos encargamos de transfundirle plasma a quienes necesitan. Nuestra función siempre fue pasarles sangre a pacientes en general pero hoy la principal misión que tenemos es la de promover la donación de plasma y transfundir a los enfermos internados”, declaró en primer lugar Carolina.

“El plasma es donde se concentran los anticuerpos y eso cumple una función central en las personas enfermas. El donante lo que hace es pasarle los anticuerpos que tiene por ser recuperado de COVID y esos anticuerpos de acuerdo a la concentración que tenga es apto o no para poder transfundirse al paciente”, indicó. Pero el receptor “tiene que estar en una determinada etapa de la enfermedad. La transfusión implica varios factores y eso lo determina el médico que es el que diagnostica y así se pone un orden de prioridades a cada paciente para el cual se solicita el plasma”, aclaró.

“Esas prioridades justamente tiene que ver si está muy grave o si está en un período donde pueda realmente ser óptimo. Porque a veces cuando está muy grave y hay muchos factores como patologías preexistentes ya no se lo considera viable. El plasma es muy preciado, es oro en líquido en cierta forma, porque esto puede estar sirviendo a otro paciente y lo puede estar salvando de que no avance el estado de gravedad por COVID”.

“El plasma no cura, lo ayuda. El cuerpo que está pasando la enfermedad todavía no puede desarrollar inmunidad propia, sus propios anticuerpos. Entonces como el paciente está vulnerable va a recibir del donante, que sí ya tiene más concentrados los anticuerpos, ayudándolo así a reducir la inflamación que es lo que conlleva a todos los síntomas del COVID. Lo ayuda a recuperarse”, sintetizó. “Es una terapia alternativa”, agregó.

¿En qué consiste la donación?

El protocolo es muy similar al tradicional de sangre aunque, en este caso, se extraen todos los componentes de la sangre, se centrifugan y los glóbulos rojos son devueltos al donante. De esta manera, el donante retorna a su hogar con los mismos componentes con los que llegó. El proceso dura alrededor de 60 minutos. “Ese plasma extraído, unos 600 mililitros, se le transfunde una unidad de 200 mililitros al enfermo. Por ello un donante está salvando la vida a tres personas. En un sólo procedimiento se cubren a tres”, resaltó Carolina.

Asimismo, la joven explicó que para comprobar si una persona puede o no ser donante, “se le extrae una muestra para determinar la concentración de anticuerpos. El donante tiene que tener una determinada concentración y ser apto. Algunos tienen menos, de acuerdo a cómo transitaron la enfermedad”, advirtió.

De acuerdo a las hipótesis que se manejan hasta el momento, Carolina explicó que “los asintomáticos son los que menor concentración de anticuerpos tienen. Los sintomáticos tienen más alta concentración. De todas formas esto no es taxativo porque estamos en un contexto en el que todo es variable y continúan las investigaciones”, precisó.

“Una vez realizada la extracción, se titula el anticuerpo y se cuadra con los requisitos, se lo llama para donar. El donante puede donar en un intervalo de 48 horas entre cada procedimiento, y no puede superar las dos donaciones en una semana o 24 donaciones en un período de 24 meses”, detalló. “Las unidades de plasma donadas que van a ser destinados a pacientes con COVID deben coincidir con el grupo de sangre. A cada paciente se le va pasando por grupo para ello se les hace el estudio de compatibilidad”, refirió.

“Mucha gente tiene miedo porque piensan que donar plasma es quitarle sus anticuerpos y no es así. El sistema inmunitario va generando automáticamente. Cuando uno saca sangre también, hay un mecanismo de compensación que no se pierde”, aclaró y sostuvo que “el donante sigue con su vida normal, no lo afecta”.

Primeras experiencias de la donación de plasma

“Todo se dio paulatinamente cuando se empezó a difundir en Europa y luego acá se fue experimentando con buenos resultados”, indicó Carolina. “Entre mayo y junio no había muchos donantes potenciales porque todavía estaban en período de saber si podían o no donar. Por ejemplo, de las personas que pasaron por un COVID positivo, están los sintomáticos y los asintomáticos. Y sólo a los sintomáticos, los que tuvieron síntomas y estuvieron internados, se les tuvo que dar el alta médica. Entonces, en un principio se les hacía un control negativo después como empezó a colapsar la situación, eran cada vez muchos más casos, no se les hace más el control negativo que es el segundo hisopado para ver si ya no tienen el virus”.

“Nosotros a partir de eso, para empezar a seleccionar los donantes tomamos estas condiciones del hisopado y con el último síntoma se cuentan 28 días para que recién sea apto para donar. Entonces son muchos los días, el lapso que pasa, y a los primeros que se les empezaba a hacer es como que había que esperar mucho. Además había otra cuestión, que los primeros donantes a los que nosotros apuntábamos, los convocábamos y no se acercaban porque tenían miedo, ya sea porque estaban siendo estigmatizados o porque pensaban también que iban a perder los anticuerpos”, describió.

En este sentido, Carolina instó a la difusión e información sobre el tema. “Es importante saber que donando estamos salvando personas. Ahora la gente se acerca a donar y lo hacen con tanto amor, con tantas ganas y saben que van a ayudar”, aseguró.

Alta recuperación

Si bien como se aclaró el plasma no es una cura, sí otorga una importante mejoría del paciente infectado. “Hay una alta recuperación y todo tiene que ver con que reciban justo en el tiempo que necesite el paciente. Es ideal que sea antes de llegar al respirador. Y mejoran rápidamente”, remarcó.

Asimismo dijo que la recuperación se da no sólo por lo físico sino también a nivel psicológico, “a parte de los efectos propios de la terapia que ayuda a desinflamar a nivel pulmonar, se logra otro efecto a nivel placebo. El paciente que va a recibir está con tanta esperanza. Cuando vos llegas con el plasma en la mano, mejoran sustancialmente el ánimo, y ya sienten bien y eso ayuda a recuperarse, a nivel psicológico y espiritual también”. A Carolina le toca ver de cerca el proceso, “a mi me tramitar, gestionar con el Banco de Sangre y después transfundirle el plasma. Es emocionante ver cómo lo recibe el paciente”, explicó.

El paciente internado con COVID-19 está totalmente aislado, “hay muchos que están inconscientes con respirador, muy complicados. Para los que pueden recibir plasma, cuando le das la noticia se ponen muy contentos porque es una esperanza y una bendición. Lo que se ve y sienten los enfermos es la soledad. Están solos, no hay nadie. Muy pocas veces está el enfermero que cada vez que ingresa debe hacer todo el protocolo y creo que se sienten estigmatizados también. Es muy terrible la situación”, describió.

Donar salva vidas

“Donar plasma es muy valioso, es un tesoro y los que donan están dando un acto de amor de los más grandes. Están brindando algo suyo y están salvando la vida de otra persona”, reflexionó Carolina e instó a donar sangre y plasma. “Cuando estoy transfundiendo el plasma veo ese acto de amor. El amor salva y es incondicional”.

Estigmatización y miedo

“En un principio era mucha la estigmatización de quienes eran infectados y ellos mismos tenían miedo de contar que eran positivos pese a estar aislados. Después se vivió la estigmatización con los trabajadores de salud que fue y es mucha hasta ahora. Te daba vergüenza decir que eras un trabajador de salud. Por ejemplo, había colectivos que no pasaban cerca de los sanatorios para no levantar a los enfermeros y demás trabajadores de la salud”, relató.

Como personal de salud, “al comienzo tuve miedo como todos y es más lo tenía sin siquiera haber tenido contacto con pacientes con COVID. Con los primeros pacientes también continuaba mi temor porque estábamos ahí cerca pese a todo el protocolo de protección. Después lo empecé a naturalizar, empecé a relajarme porque con la presión y el miedo era peor. Tuve compañeros que tuvieron síntomas y acá por ejemplo, se hisopa y se le hace el estudio sólo a los que tienen síntomas. No se les hace a todos los trabajadores de salud. En el sanatorio tengo una compañera que le hisoparon y dio positivo y hace el mismo trabajo que yo”, explicó.

“Soy madre soltera y me ponía a pensar qué iba a suceder si me pasaba algo a mí, porque tengo más de 60 compañeros que fallecieron trabajando entre enfermeros y médicos. Hay internados, en terapia y es algo que nos pasa de cerca. Pero pienso que a uno le toca estar de este lado y me gusta en parte porque confío en Dios y si tengo que seguir acá al frente, seguiré. Me emociono y esto lo estamos haciendo con amor, es una entrega todos los días y la mayor satisfacción es saber que estamos haciendo algo para salvar la vida de otra persona”, finalizó.

Carolina Isabel Baldovino es técnica de Hemoterapia en el Hospital Materno Infantil Ana Goitía de Avellaneda, perteneciente al Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Desarrolla las Colectas de sangre y Plasma en el marco del Instituto de Hemoterapia de la provincia de Buenos Aires. También trabaja en un sanatorio en Quilmes. Es enfermera profesional y estudiante avanzada de Abogacía

 

Fuente: Época

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *