Combustibles poca ventas y nuevos aumentos
El cierre de 2025 dejó una señal clara en el mercado de combustibles: los precios en surtidor crecieron por encima de la inflación. Con un aumento promedio del 36 % frente a un índice general del 31,5 %, el dato podría interpretarse como el final del atraso tarifario que caracterizó al sector durante largos períodos. Sin embargo, puertas adentro de la industria, la lectura está lejos de ser concluyente.
Las petroleras coinciden en que la suba registrada el año pasado fue relevante, pero advierten que estuvo lejos de compensar completamente el desfase acumulado en años anteriores, cuando los combustibles quedaron rezagados frente a la inflación, el tipo de cambio y los costos operativos.
A ese escenario se sumaron incrementos en logística, salarios, mantenimiento e insumos dolarizados, además de una presión impositiva que continúa teniendo un peso determinante en el precio final que paga el consumidor.
En ese contexto, el debate sobre si los combustibles siguen o no atrasados permanece abierto. Desde el sector señalan que, aun con aumentos por encima del IPC, los valores locales continúan ubicándose por debajo de los niveles de equilibrio si se los compara con los precios internacionales y con la evolución del crudo y del dólar.
Esa brecha, sostienen, limita la rentabilidad del negocio y condiciona las decisiones de inversión, especialmente en un mercado que busca mayor previsibilidad.
Empresarios del sector y desde la Secretaría de Energía de la Nación consideran que el escenario hacia adelante podría ser relativamente calmo en materia de precios.
La combinación de un crudo sin sobresaltos, un tipo de cambio administrado y una política impositiva flexible reduce, al menos en el corto plazo, la probabilidad de ajustes bruscos.
Sin embargo, advierte que el equilibrio sigue siendo frágil y dependerá de que esas variables se mantengan alineadas.