Caso Pablo Acosta :»Ya no estaba, el lugar estaba como lo habíamos dejado» dijo el Parroco de Saladas

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El párroco de la Iglesia San José de Saladas ,Padre Martín González, es quien conto , donde Pablo Acosta pasó la noche el día viernes, tras huir de su casa, al respecto describió a Radio Dos: «lo recibieron los jóvenes del pueblo, ellos se dieron cuenta que él no estaba bien, intentaron consolarlo en su situación, compartió la comida, porque dijo que no tenía dónde quedarse». Además, dijo: «al otro día cuando abrieron la capilla ya no lo vieron más, se encontraron con que ya no estaba».

 

El padre Martín González, contó: «estamos rezando mucho por él para que aparezca, estuvimos con él el día viernes, hubo actividades por el Vía Crucis, lo recibieron los jóvenes del pueblo a Pablo, ellos se dieron cuenta que él no estaba bien, intentaron consolarlo en su situación», y agregó: «compartió la comida, porque dijo que no tenía dónde quedarse».

Asimismo, el párroco de la Iglesia San José, comentó a Radio Dos: «él estaba bien, más allá de lo movilizante que sea la situación para huir de su casa, se lo veía bien».

Si saben cómo llegó al lugar, el padre Martín, expresó: «él manifestó que era la primera vez que iba a Saladas, que llegó a dedo, vio el movimiento en la capilla, está cerca de la entrada a Saladas, vio gente y entró», y señaló: «la Policía llegó a la Iglesia, habló con él, y le tomó los datos personales».

Al mismo tiempo, el párroco, describió: «de ánimo no estaba bien, pero físicamente sí, no era un viajero, que iba con una valija de un lado a otro, supongo que en la desesperación salió de su casa buscando refugio».

A su vez, el padre Martín, manifestó a «Desayuno»: «no tenemos lugares para alojar gente en la capilla, no estamos preparados para eso, se improvisó con unos colchones que estaban acá, en un salón fuera de la capilla, en un salón que se ocupa para la catequesis, un lugar para que pueda quedarse quedó solo porque no vive nade allí».

En ese mismo sentido, el párroco de Saladas, relató: «al otro día a las 8 de la mañana, cuando abrieron la capilla ya no lo vieron más, se encontraron con que ya no estaba, el lugar estaba como lo habíamos dejado, con el colchón y las mantas que le dimos».

Por último, el padre Martín González, sostuvo: «se lo notaba movilizado por ciertas cuestiones que estaba pasando en su hogar, pero no parecía que estaba del todo mal, estaba en sus cabales, nosotros lo ayudamos e hicimos lo que pudimos».

 

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