Controlarán el ingreso de espectadores y habrá un tope de 7.500 personas. Para acceder al anfiteatro se deberá tener el esquema completo contra el coronavirus o bien un test realizado en las últimas 72 horas.
La Provincia sigue preparando lo que será la gran vuelta de la Fiesta del Chamamé el próximo 14 de enero, tras la suspensión de este año por las condiciones sanitarias. Con la pandemia todavía vigente, la organización no es solo artística y técnica, sino que también incluye el protocolo que se aplicará, algo que detallaron ayer varios funcionarios en una conferencia de prensa que se desarrolló en el Teatro Vera.
Una de las decisiones más importantes tuvo que ver con el aforo que tendrá el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola. Adelantaron en este sentido que se permitirá el ingreso como máximo de 7.500 personas, es decir, el 50 % de la capacidad del lugar. Además, deberá haber una distancia prudencial de un metro y medio. La otra medida de mayor resonancia es que se deberá presentar el esquema completo de vacunación contra el coronavirus. Al respecto, explicaron que podrá presentarse el carnet en formato papel, digital a través de la app Mi Argentina o el pase sanitario que comenzará a regir desde el 1 de enero (ver pág. 6).
En caso de que el espectador no posea esquema completo o no lo haya iniciado aún, deberá presentar una prueba negativa de PCR realizada con un máximo de 72 horas previas al evento.
Tapabocas
En los espacios cerrados, los asistentes a la Fiesta deberán usar barbijo de manera obligatoria, mientras que se definirá más adelante cómo será el mecanismo en los lugares abiertos.
Señalaron al respecto que esta cuestión se decidirá al momento del inicio de las noches chamameceras, teniendo en cuenta cómo está la situación sanitaria.
Por otro lado, también como parte del paquete de cambios que se aplicarán, el anfiteatro contará con tres puntos de ingreso y egreso de público, más uno que será de uso específico para los artistas y técnicos.
Ingreso
Con respecto al procedimiento para ingresar al predio, adelantaron que los asistentes tendrán que aguardar respetando el distanciamiento. Además, se deberá completar una declaración jurada para corroborar que la persona no se encuentra bajo aislamiento preventivo. Al momento de acceder al Cocomarola, las personas tendrán que desinfectarse las manos con alcohol, utilizando algunos de los puestos sanitarios que estarán dispuestos en diferentes puntos del predio.
Los lugares de circulación, camarines, carpas, stands de TV y radio y escenario se mantendrán en condiciones adecuadas de desinfección y limpieza, cuya frecuencia estará establecida en función de la cantidad de personas que concurran.
Se implementará también una campaña de información y concientización teniendo en cuenta el contexto sanitario. Anunciaron ayer que en las pantallas gigantes dispuestas en el predio se exhibirá información oficial de prevención y los números de contacto con el call center para casos de covid o sospechosos.
De esta manera, con un cupo limitado y con las adecuaciones propias por la pandemia, la Fiesta del Chamamé tendrá su regreso triunfal tras la última edición que se realizó en enero de 2019. Aunque habrá menos público, esperan una alta demanda de entradas para las 10 noches que durará el evento, con el anfiteatro Cocomarola como epicentro, pero con varias otras actividades que se planificaron ya tanto para la capital como para el interior.
Actividades en varios puntos
Además del escenario mayor, habrá otros puntos de la provincia en los que se desarrollarán actividades anexas. En el Teatro Vera el 7, 12 y 20 de enero habrá desfile de moda, unión de poetas y la presentación de un libro. En el Museo de Bellas Artes se exhibirán obras y en el de Artesanías, del 6 al 8 de enero, habrá bailantas, además de exposición de premios y prendas.
Las clases de chamamé para aprender a bailar será el plato fuerte de la Casa Ñanderekó, mientras que el Museo Histórico invitará a visitar de manera virtual o presencial sus salones, igual que la Casa Martínez.
El programa Chamamé con Todos llevará la fiesta a distintos hogares de ancianos y unidades penales, como así también a hospitales. Las plazas y espacios públicos contarán con retretas, enchamigadas y serenatas.