Semana Santa: cómo evolucionó la forma de vivir la fe en Corrientes

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De la vigilia pascual a una semana completa de celebraciones, la forma de vivir la Semana Santa, como todo, evolucionó con el tiempo. En Corrientes, la tradición religiosa convive hoy con prácticas familiares, propuestas turísticas y nuevas formas de vivir «lo espiritual».

La Semana Santa continúa siendo el momento litúrgico más intenso del calendario cristiano. Para la Iglesia Católica, no se trata solo de una conmemoración, sino de un tiempo para la oración, la reflexión y la vivencia de los misterios centrales de la fe: la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

En 2026, la celebración se desarrollará del 29 de marzo al 5 de abril, con un fin de semana extralargo de cuatro días que irá desde el jueves 2, que coincide con el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, hasta el domingo 5 de abril, cuando se celebra la Pascua.

Este calendario no solo marca uno de los momentos más importantes para la fe cristiana, sino también un período de fuerte movimiento turístico en Corrientes y el país

Originalmente conocida como “La Gran Semana”, la celebración se centraba en la Vigilia Pascual. Con el tiempo, se consolidó como la actual Semana Santa o Semana Mayor, que comienza con el Domingo de Ramos y culmina con el Domingo de Pascua. Desde la doctrina católica remarcan que el objetivo no es solo recordar los hechos, sino comprender el sentido de la entrega de Cristo y celebrar su resurrección como «promesa de vida», según destacó ACIPrensa.

En Corrientes, ese significado tiene el siguiente calendario: el Domingo de Ramos (29 de marzo) con la bendición de palmas, el Jueves Santo (2 de abril) con la conmemoración de la Última Cena, el Viernes Santo (3 de abril) con el Vía Crucis y la adoración de la cruz, el Sábado Santo (4 de abril) con la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección (5 de abril) como celebración central.

Entre las manifestaciones más convocantes se destaca el tradicional Vía Crucis Interprovincial, que reúne cada año a peregrinos y fieles de Chaco y Corrientes en una de las expresiones más fuertes de la religiosidad popular de la región.

Pero más allá de los templos, la forma de vivir estos días en los hogares correntinos también evidenciaron cambios. “Antes se vivía con mucho más recogimiento. El Viernes Santo era sagrado, no se prendía la radio, no se hacía nada fuera de lo religioso”, recordó Marta, vecina del barrio Belgrano y concurrente asidua de la Capilla Santa Rosa de la capital. “Era una semana para estar en casa y rezar en familia”.

Ramón, de 68 años, añadió: “Se respetaba mucho más el ayuno, no se comía carne y el Vía Crucis era una tradición del barrio. Nadie faltaba”, añadió su esposo.

Hoy, esas prácticas conviven con nuevas costumbres. “Seguimos yendo a misa, pero también aprovechamos para juntarnos o viajar”, contó Luciana, de 34 años. “No es tan estricto como antes, pero tratamos de mantener lo importante”, agregó otra joven consultada.

Entre los más jóvenes, el enfoque también se transformó: “Para nosotros es más un momento de encuentro. Nos juntamos, cocinamos o hacemos alguna escapada”, explicó Matías, de 27 años. “Igual en casa siempre está presente lo religioso, aunque de otra manera”. Otras familias, también con un enfoque respetable, han optado por vivirla como días de ocio  y encuentro con los más queridos.

En paralelo, el fin de semana largo impulsa el turismo interno, con alta expectativa de ocupación en Corrientes y destinos cercanos. A las celebraciones religiosas se suman ferias, actividades culturales y propuestas recreativas organizadas por municipios.

Asimismo, Corrientes conserva como política de Estado el concepto de revalorizar el turismo religioso. Gabriel Yaya de Land Travel destacó a Radio Sudamericana “el flujo constante hacia Itatí”.

Además, hizo hincapié: «Se esta haciendo mucho por la capital, tenemos las platas, restaurantes, shoppins como La Unidad y una plaza hotelera extraordinaria», detalló. Y agregó que para Semana Santa, los destinos más consultados son Salta, Cataratas y el sur de Brasil.

Ante este escenario, la Iglesia plantea año a año un desafío: evitar que el sentido profundo se diluya. Desde el ámbito pastoral se insiste en “darle a Dios el primer lugar”, participar en las celebraciones y aprovechar este tiempo como instancia de reflexión, arrepentimiento y renovación de la fe, destacó el Vaticano.

A nivel global, también se observan cambios en las formas de celebración. El papa León XIV presidirá las ceremonias centrales en el Vaticano, retomando algunas tradiciones, como la Misa de la Cena del Señor en la Basílica de San Juan de Letrán, y manteniendo otras, como el Vía Crucis en el Coliseo

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