Fabiana Zalazar: “Más allá de los miedos, la esperanza siempre está”
Tiene 37 años y está realizando un tratamiento de quimioterapia oral. Le sacaron un tumor en junio pasado. Remarcó la contención familiar y el respeto de las emociones.
El todo el mundo, octubre fue declarado como el mes para la sensibilización sobre el cáncer de mama, con el objetivo de aumentar la atención y apoyo a la detección precoz y el tratamiento de esta enfermedad.
Fabiana Itatí Zalazar contó cómo transita el tratamiento luego de que le sacaron un tumor. La mujer, de 37 años y madre de una niña de 4 años, sugirió la manera de acompañar a los pacientes. Habló de la importancia del espacio y el respeto de las emociones.
“A la familia, que acompañe y sostenga desde el respeto, empatía y dejar ser libres a las personas que atraviesan
la enfermedad”FABIANA ZALAZAR
TESTIMONIO
“Me diagnosticaron en enero de este año, tengo antecedentes familiares. Es muy largo definir cómo transitar esto. Cuando me enteré del diagnóstico, en ese momento sentí que el mundo se caía a pedazos y apareció el miedo a la muerte. La palabra cáncer se asocia con muerte.
Actualmente, estoy en tratamiento con una quimio oral, con unas pastillas. Lo tengo que hacer por un año. Los controles son periódicos porque mi cáncer, el que tuve –considero así porque el tumor me lo sacaron- es muy agresivo”, relató Fabiana.
El tratamiento “es muy largo, esto recién empieza”. El día a día es difícil, a veces “hay muchos miedos” y otros días “esperanza”.
“Hay algunos días que no te acordás y otros que pensás todo el tiempo en eso. Más allá de todos los miedos que pueda tener, la esperanza siempre está. Está ese instinto de sobrevivir por la fuerza que te genera la familia y amigos”, expresó.
En este sentido, habló de la importancia de la contención, el sostén y la fuerza que le dan quienes la rodean y, sobre todo, su hija. Este contexto, es lo que le permite tener cierta estabilidad emocional, “da, de alguna manera, una sensación de tranquilidad”.
“Para llegar al diagnóstico me había sentido antes un nódulo en una mama, me hice controles y luego me arrancaron. Sugiero a todas las mujeres que se hagan los controles. Pido por favor que se controlen, un control a tiempo cura. Me encontré con un estadio tres de un tumor agresivo. Las esperanzas están intactas. A veces la realidad supera la medicina y estadísticas que puedan haber”, contó Fabiana.
A la vez, se dirigió a las amistades y familiares de personas con cáncer: “Respeten los tiempos de quien está transitando la enfermedad, respeten las emociones, uno necesita transitar y hacer su duelo”.
“Muchas veces la familia, en su afán de querer vernos bien, de generar lo mejor, nos dicen frases como: no tienes que estar triste porque se te bajan las defensas y la enfermedad avanzará. Se entiende a qué hacen referencia pero, en mi caso, repercute de manera negativa.
Si cualquier persona que no tiene este diagnóstico tiene un día triste, imagínate una que sí tiene este diagnóstico. A veces estás triste; otras veces, enojada y otras te sentís con mucha fuerza. Es un torbellino gigante de emociones”, expresó.
Habló de mantener un equilibrio emocional y dijo que “no es malo llorar, enojarse o sentirse triste. Lo malo es quedarse con eso y hundirse en esas sensaciones que no nos permiten repuntar”.
El consejo que dio a las familias y amigos fue “respetar” y “no decir qué hacer y qué no”. Dicen que no tenemos que llorar y tenemos que ser positivas.
“El hacerse los controles, la quimioterapia, rayos, eso es ser positiva. Hacer todo lo necesario para sanar y no quedarse pensando en que es el fin. En el día a día, hacer lo necesario para sanar”, agregó.
Esta es una instancia “de mucho aprendizaje y de valorar la vida, la familia, los amigos y a uno mismo”. Fabiana dijo que “muchas veces sucede que uno en la vida está corriendo detrás del trabajo y las obligaciones, las rutinas constantes y nos olvidamos de nosotros”.
“Tenemos que mirar nuestro interior y ver nuestras propias necesidades. A veces, estamos más pendientes del entorno, de los demás y no nos miramos. Este diagnóstico me hace pensar más en mí, en lo que quiero y necesito. Vivir al máximo el día a día y las ganas de ayudar a otras personas que están transitando esta misma lucha”, continuó.
El tratamiento consistía en hacer quimioterapia para reducir el tumor, luego la cirugía y después quimioterapia. Se redujo un poco y luego se estacionó. Tuvieron que realizar la cirugía urgente en junio.
“A las mujeres les digo que hoy cáncer no es sinónimo de muerte, hay muchos tratamientos para hacer y se sale adelante. A la familia, que acompañe y sostenga desde el respeto, empatía y dejar ser libres a las personas que atraviesan la enfermedad. Uno está remal y que te digan que, si no sos positiva, no te vas a curar genera culpa”, concluyó.