La paradoja que atraviesa a las Fuerzas Armadas de Milei:F-16, recortes y éxodo de militares

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Mientras el Gobierno de Javier Milei exhibe la llegada de los F-16 como símbolo de recuperación de la Defensa, las Fuerzas Armadas atraviesan una crisis marcada por casi $49.000 millones de recortes, el éxodo de más de 18.000 efectivos, salarios deteriorados y una obra social con una deuda millonaria. La paradoja se profundiza cuando el ajuste también alcanza al funcionamiento cotidiano: menos recursos para logística, mantenimiento y equipamiento, mientras crece el endeudamiento de los militares y hasta se restringe la posibilidad de que expresen públicamente sus reclamos.

Cada 10 de agosto, Argentina conmemora el Día de la Fuerza Aérea Argentina. La fecha recuerda la creación, en 1912, de la Escuela de Aviación Militar, institución que se convirtió en el antecedente directo de una fuerza que durante más de un siglo tuvo entre sus funciones centrales la vigilancia y defensa del espacio aéreo nacional.

Este año, la celebración encuentra a la Fuerza Aérea en una situación paradójica. Por un lado, el Gobierno de Javier Milei busca exhibir como símbolo de una nueva etapa la incorporación de los aviones de combate F-16.

Por otro, mientras el oficialismo presenta esos sistemas de armas como una señal de recuperación de las capacidades militares argentinas, dentro de las Fuerzas Armadas se acumulan reclamos por salarios, falta de personal, dificultades para sostener la infraestructura, problemas en la obra social y restricciones presupuestarias que afectan el funcionamiento cotidiano.

Luis Petri, ex Ministro de Defensa, junto a Javier Milei y el actual ministro de Defensa, el militar Carlos Presti. Foto: Presidencia.

Casi $49 mil millones menos para Defensa

El ajuste aplicado durante el Gobierno de Milei alcanzó nuevamente al área de Defensa. Según la información difundida por Perfil y publicaciones especializadas del sector militar, la última modificación presupuestaria implicó una reducción de casi $49.000 millones para el Ministerio de Defensa, los estados mayores de las tres fuerzas y el Estado Mayor Conjunto.

El recorte se distribuyó de la siguiente manera: unos $6.055 millones corresponden al Ministerio de Defensa; $12.622 millones al Ejército; $11.820 millones a la Armada y otros $16.500 millones a la Fuerza Aérea.

El impacto no se limita a grandes proyectos de reequipamiento. La poda alcanza programas vinculados al alistamiento operacional, la logística, el sostenimiento y el equipamiento militar.

También se redujeron partidas del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), destinado al reequipamiento de las Fuerzas Armadas, y recursos para logística y mantenimiento de vehículos. El Servicio de Hidrografía Naval, además, sufrió una reducción en partidas destinadas a maquinaria y equipamiento.

En el caso de la Armada, incluso quedó cancelado el crédito externo previsto para la incorporación de cuatro helicópteros navales livianos destinados a la Base Naval Puerto Belgrano.

Reclamos en IOSFA, la obra social de los militares. Foto: Gentileza.

Más de 18 mil efectivos dejaron las Fuerzas Armadas durante la gestión Milei

La pérdida de personal se convirtió en uno de los principales problemas estructurales del área. Según los datos difundidos por El Cronista, más de 18.000 personas dejaron las Fuerzas Armadas durante la gestión de Milei. Otras estimaciones periodísticas elevan esa cifra por encima de los 19.000 militares en los últimos dos años.

El fenómeno tiene una consecuencia que excede la discusión salarial. Las Fuerzas Armadas requieren años para formar especialistas, pilotos, técnicos, mecánicos, ingenieros y operadores de sistemas complejos.

El deterioro económico también llegó a los cuarteles

Según un informe difundido por iProfesional a partir de datos del Banco Central y de la nómina del personal estatal, 43.784 integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad registraban atrasos en el pago de sus créditos. Esto representa al 25% de quienes habían tomado financiamiento.

Dentro de las Fuerzas Armadas, el Ejército presenta una morosidad del 29,3%, mientras que la Fuerza Aérea alcanza el 21,2%.

El deterioro fue acelerado. En agosto de 2024, alrededor del 8% de los efectivos con créditos se encontraba en mora. Para mayo de 2026, la proporción había trepado al 25%.

El malestar crece y también aparecen restricciones para hacerlo público

La dimensión del conflicto quedó expuesta de manera todavía más evidente con una orden especial difundida dentro del Ejército.

Según reveló El Destape, una disposición firmada por el secretario general del Ejército, general de brigada Roberto Martín Baroni, estableció restricciones para que el personal militar y civil publique en redes sociales reclamos, denuncias, cartas abiertas o manifestaciones públicas vinculadas con asuntos de la institución.

La normativa contiene disposiciones razonables vinculadas a la seguridad: no divulgar información clasificada, instalaciones sensibles, armamento, rutinas operativas o datos que puedan comprometer la seguridad. Pero también incluye la prohibición de publicar planteos, quejas o reclamos institucionales en redes sociales y establece que esas inquietudes deben canalizarse exclusivamente mediante las vías reglamentarias.

La prohibición de reclamos públicos para miembros de las Fuerzas Armadas. Foto: El Destape.

La celebración del Día de la Fuerza Aérea vuelve así a poner sobre la mesa la discusión de qué Fuerzas Armadas quiere construir la Argentina y con qué recursos está dispuesta a sostenerlas. En definitiva, la defensa de la soberanía no se mide solamente por la cantidad de aviones que un país puede comprar, sino también por su capacidad de formar, cuidar y retener a quienes deberán ponerlos en el aire.

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