Evalúan más seguridad en escuelas afectadas por robos
El subsecretario de infraestructura Escolar destacó que un sistema de cámaras conectado al 911 redujo los hechos en establecimientos de capital. Advirtió que extenderlo requiere nuevas inversiones.
La seguridad de los edificios escolares se convirtió en uno de los desafíos que enfrenta la infraestructura educativa de Corrientes. El subsecretario de Infraestructura Escolar, Emilio Breard, señaló ayer que los actos de vandalismo obligaron a reforzar la protección en establecimientos de la Capital y destacó que un sistema de doble perímetro, con cámaras conectadas directamente al 911, permitió reducir los episodios en las escuelas más complejas.
En una entrevista con el programa Domingos de Mega, el funcionario explicó que el vandalismo no puede resolverse únicamente con mayor vigilancia. «Es un problema cultural», sostuvo, al referirse a los daños que sufren algunos establecimientos.
La estrategia de seguridad contempla cámaras y un esquema de doble perímetro que permite detectar movimientos y activar una respuesta policial. Sin embargo, Breard advirtió que extender el sistema a más escuelas demanda inversión, ya que las cámaras necesitan conexiones de internet específicas para vincularse con el 911.
Mientras se intenta contener esa problemática, la provincia sostiene un plan propio de obras escolares, en un escenario marcado por la paralización de proyectos financiados por Nación. Breard aseguró que el Gobierno nacional mantiene una deuda de $7.000 millones con Corrientes por obras escolares en lo que va del año, monto que fue actualizado.
DEMORAS
El funcionario explicó que la demora también encarece los proyectos: cuando una obra permanece paralizada con el contrato vigente, su valor continúa modificándose mensualmente y, al momento de retomarla, pueden ser necesarios trabajos adicionales. La Provincia planteó hacerse cargo de obras abandonadas por la Nación.
Frente a este escenario, Corrientes continúa con su propio programa de infraestructura. De las 40 obras previstas inicialmente, cerca de 20 establecimientos ya fueron terminados. La previsión es finalizar otras cinco escuelas antes de diciembre y completar las restantes durante el próximo año.
Breard también se refirió a la posibilidad de utilizar edificios escolares como centros de evacuación ante emergencias climáticas. Explicó que las escuelas no serán la primera alternativa y que se recurrirá a ellas solamente cuando los demás espacios disponibles estén ocupados, para evitar que una permanencia prolongada afecte el dictado de clases.
Entre obras demoradas, necesidades de mantenimiento y episodios de vandalismo, la infraestructura escolar enfrenta un doble desafío: sostener edificios en condiciones y protegerlos. Para Breard, la seguridad ya forma parte de las prioridades y su ampliación dependerá de recursos económicos y prevención.
El escenario plantea una preocupación que excede el mantenimiento: evitar que los daños y robos terminen deteriorando espacios destinados a la enseñanza. La seguridad de las escuelas aparece como una tarea permanente ya.