Padres de Loan presenciaron el juicio para intentar romper el pacto de silencio
María Noguera y José Peña asistieron al debate. Mientras el padre expresó su sorpresa por la actitud de Laudelina, la jornada de este miércoles prevé las declaraciones de cuatro nuevos testigos clave.
El cronograma estricto establecido por los magistrados para la audiencia de ayer contempló la citación formal de cuatro nuevos testigos. Entre los convocados figuran de manera destacada el concejal Jorge Daniel Moreira y Gabina Pelozo, actual directora del Hospital de 9 de Julio.
En una jornada marcada por una profunda y densa carga emocional dentro de las instalaciones del Escuadrón N°48 de Gendarmería Nacional, María Noguera y José Peña, los padres del niño desaparecido, se presentaron este miércoles presencialmente en la sala para seguir de cerca el desarrollo del debate oral y público. Se trata de la primera ocasión formal en la que ambos concurren asiduamente en calidad de público para presenciar las declaraciones de los distintos testigos que desfilan ante el tribunal, teniendo en cuenta que, con la única y exclusiva excepción del día en el que debieron brindar sus respectivos testimonios obligatorios, no habían vuelto a pisar la sala de audiencias. En esta oportunidad, los padres fueron ubicados estratégicamente tras los lugares asignados a los fiscales y a los abogados representantes de la querella, quedando situados de manera directa frente al sector donde se encuentran los 17 imputados que tiene la causa y sus respectivos letrados defensores, entre quienes destaca la presencia de Laudelina Peña, tía del menor y una de las principales y más comprometidas acusadas por la sustracción y el ocultamiento del niño de cinco años.
Minutos antes de que diera inicio formal la audiencia de este miércoles, José Peña mantuvo un breve pero revelador contacto con los medios de prensa y cronistas presentes en el lugar. Al ser consultado puntualmente por la llamativa actitud adoptada por su hermana Laudelina, una de las principales imputadas en la trama delictiva, el padre expresó con evidente desconcierto y dolor que le «sorprende su silencio, pero hay que aguantar». Asimismo, al ser interpelado sobre las expectativas vigentes de volver a encontrar con vida a su pequeño hijo, renovó su fe inquebrantable al manifestar con firmeza y esperanza: «Ojalá que se lo encuentre, tenemos la esperanza de encontrarlo». Por su parte, el fiscal federal Carlos Schaefer, quien encabeza la acusación oficial junto a su equipo, confirmó su firme expectativa de que en algún tramo avanzado del debate los imputados decidan dejar de lado el hermetismo y rompan de una vez por todas el férreo pacto de silencio que han mantenido de manera unánime e inquebrantable desde el inicio mismo del juicio oral y público.
Continuando con la ronda de testimoniales de la víspera, también prestó declaración Víctor Fernández, quien es cuñado de Mónica Millapi y además participó de aquel fatídico almuerzo familiar. Ante el tribunal, Fernández aseguró que el mismo día de la desaparición, «Loan dijo me voy con mi papá, y se fue». El testigo, propietario de una panadería en el pueblo, recordó ante los estrados que «los chicos estaban jugando a hacer una casita, en el tacuaral, y en un momento Loan dijo que se iba», según le confió directamente su propio hijo, quien se encontraba jugando junto al menor antes de que se perdiera su rastro, el cual hasta el momento no ha podido ser reconstruido por la investigación judicial.
Una intrincada trama de llamadas falsas y movimientos confusos
Los últimos cuatro testimonios son considerados «estratégicos» ya que fueron solicitados expresamente por la fiscalía, orientados de manera directa a esclarecer las llamadas falsas y los movimientos confusos registrados durante las primeras horas posteriores a la desaparición de Loan. Entre los ciudadanos citados se encuentran el concejal Jorge Daniel Moreira y la directora del Hospital local, Gabina Pelozo, quienes en su momento recibieron falsas alertas sobre la supuesta aparición del niño de cinco años, un dato confuso que desvió momentáneamente los recursos operativos. A ellos se acoplan en la lista de comparecientes el sargento Lisandro Alberto Saucedo y el comisario Roque Nicolás Báez, completando una jornada de profunda relevancia para el avance del debate.
Estas testimoniales continúan la línea de profundización probatoria iniciada en la jornada previa, donde el sargento Hugo Daniel Alegre y el suboficial Mariano Hernán Duarte expusieron detalles operativos que comprometieron seriamente la situación procesal del excomisario Walter Maciel. Según quedó formalmente acreditado en los testimonios anteriores ante el tribunal, Maciel era quien ejercía el mando absoluto en el terreno y daba las órdenes operativas, habiendo ordenado custodiar un botín de fútbol semienterrado que la hipótesis fiscal vincula indisolublemente a una maniobra destinada a plantar pistas falsas para entorpecer el expediente.
El sargento Alegre, quien en su momento había recibido el llamado telefónico por parte de María Victoria Caillava alertando sobre el supuesto extravío del niño para luego dar aviso formal a las autoridades superiores, y del suboficial Duarte, quien estuvo abocado a las primeras y decisivas horas de los rastrillajes. Alegre detalló ante los jueces haberse encargado personalmente de la custodia del botín de fútbol que fue hallado semienterrado en el barro, elemento que de acuerdo con la sólida hipótesis sostenida por el Ministerio Público Fiscal (MPF) habría sido plantado deliberadamente por Laudelina Peña. «No sé quién lo encontró», subrayó el uniformado en su testimonio, agregando que «cuando llegó» al lugar de los hechos «había tres cadetes cuidándolo», encontrándose también allí el comisario Maciel, «que le ordenó que se quedara cuidando» la escena «con otro compañero».
En este sentido descriptivo, añadió que «tomó dos fotos, una del calzado y otra del lugar», consignando además que el objeto secuestrado fue levantado por una perito oficial recién una hora y media después del hallazgo.
Estos testimonios demuestran cómo la trama de declaraciones iniciales va aportando piezas fundamentales para armar el rompecabezas de las horas previas y posteriores a la desaparición, mientras la fiscalía continúa presionando para que el bloque de imputados quiebre su silencio y aporte la verdad sobre el destino del niño, en un debate que mantiene en vilo a toda la sociedad correntina y nacional.