Peregrinación Juvenil:Muchos de nuestros hermanos jóvenes padecen la marginación y la exclusión social.

0
peregrinacion

“La tempestad desenmascaró nuestra vulnerabilidad y dejó al descubierto las seguridades falsas y superficiales”, dice el mensaje de los jóvenes sobre la pandemia.

En una manifestación de fe atípica, los jóvenes del NEA se pronunciaron a través del tradicional manifiesto, en el que este año, marcado por la pandemia del nuevo coronavirus, ruegan a la Virgen de Itatí y señalan que “no solo nuevas dificultades han aparecido en nuestra vida, sino que se han profundizado aquellas que ya veníamos viviendo hace largo tiempo”.

“Muchos de nuestros hermanos jóvenes padecen la marginación y la exclusión social. Pobreza, desocupación, sinsentido, adicciones, suicidio, violencia… son solamente algunos de los rostros sufrientes de cada vez más pibes de nuestra región”, dice el Manifiesto de 41ª Peregrinación Juvenil del NEA.

Los jóvenes aseguran que la pandemia “hizo que todos nos encontráramos asustados y perdidos, frágiles y desorientados. La tempestad desenmascaró nuestra vulnerabilidad y dejó al descubierto las seguridades falsas y superficiales con las que solemos construir nuestras agendas, nuestros proyectos y prioridades. Todo parecía oscurecerse, pero, en la noche, el corazón creyente espera el brillo de la aurora”.

“Y así, Madre, heridos de ansiedad, buscando compasión, venimos nuevamente a tu altar en peregrinación. Llegamos, y en tu paz descansa nuestro corazón. Te hablamos y, al rezar, nuestra voz se hace canción. Necesitamos saber que estás, curando el alma de nuestro pueblo, sanando el corazón de los jóvenes”, prosigue el texto.

En Itatí, donde todos los años llegan cientos de miles de jóvenes para esta fecha, este año la celebración fue limitada a unos pocos por las restricciones sanitarias que impone el coronavirus.

A las 9, se inició la misa de la 41ª Peregrinación Juvenil del NEA a Itatí, a la que se unieron los fieles de manera remota a través de las redes sociales.

El arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, presidió la celebración, concelebrada por el obispo auxiliar, José Adolfo Larregain, y el asesor de la pastoral de jóvenes de la Basílica, Edgardo Crotti. Animó el grupo Jopará, de Itatí.

La homilía estuvo a cargo de Larregain y, luego de la comunión, un joven itateño, en representación de tantos de la región, leyó el manifiesto, en el la juventud del NEA plantea “nunca, jamás”, acostumbrarse “a estas situaciones de dolor. Quien no sabe llorar no es madre; por eso, nosotros queremos llorar para que la sociedad también sea más madre, como María, para que en vez de matar aprenda a parir”.

“Lloramos cuando recordamos a nuestros hermanos jóvenes que ya han muerto por la miseria, la violencia, la enfermedad o la tristeza del sinsentido. Ese dolor no se va, camina con nosotros, porque la realidad no se puede esconder. No queremos estar anestesiados con otras noticias, distracciones o banalidades”, señala.

Notas Relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *