Coronavirus:“La enfermedad es muy agresiva y también deja secuelas en el alma”
La locutora Teresita Lotero relató su experiencia, tras atravesar el padecimiento. Comentó que recién le detectaron COVID-19 al cuarto hisopado y remarcó que en ese momento “estás tan mal y empezás a hacer muchos planteamientos”, en especial en lo familiar.
Los periodistas no están exentos de sufrir la enfermedad. No crean que los movileros y los que hacen piso en cualquier medio ya sea escrito, radial, televisivo o Internet son extraterrestres a los que no les puede tocar. Pues no es así, ya que colegas de otros medios ya han padecido del virus SARS-CoV-2, lo han podido sobrellevar y fueron dados de alta.
Tal es el caso de una locutora muy querida en los medios, Teresita Lotero, quien tuvo una experiencia especial con el nuevo coronavirus, ya que recién en el cuarto hisopado que le realizaron dio positivo para COVID-19. En esta entrevista para época en primera persona cuenta cómo lo tomó, vivió y atravesó este virus que azota al mundo y que no sólo deja secuelas en la salud sino que también en la parte anímica y sentimental.
¿Tuviste síntomas?
El viernes 28 de agosto tuve un poquito de fiebre y junto con mi marido, que estaba en la misma condición que yo, llamamos inmediatamente al Comité de Crisis y les preguntamos qué teníamos que hacer. Nos preguntaron si teníamos otros síntomas; mi marido tenía dolor en el cuerpo, yo estaba muy decaída y nos mandaron a aislamiento obligatorio. El domingo 30 nos hicieron el primer hisopado por la mañana, luego dos pruebas más por la tarde y en todos los casos di negativo pero yo seguía cada vez peor. Según los médicos, eso tiene su explicación de por qué a mí me daba negativo, pero no te la sé dar.
Entonces, decidimos llamar nuevamente para avisar que nos sentíamos mal, mandaron un médico a casa y me vinieron a buscar en ambulancia para llevarme al Hospital de Campaña donde me realizaron otros estudios.
A mí me dio positivo en el cuarto hisopado pero para eso ya estaba cursando la enfermedad y siendo tratada con antibióticos. Realmente esto fue tremendo.
Al principio estaba bastante bien. Es como una gripe nada más, pero llega un momento en que te sentís muy mal. Hay gente asintomática que no la pasa tan mal, pero en el caso de mi esposo y el mio fue terrible.
Luego de conocer mi estado me preguntaron por la lista de personas con las que tuve contacto. Mi vida transcurre entre mi trabajo y mi casa, por lo que sólo tuve contacto con mis compañeros de trabajo. Soy una persona que tiene mucho cuidado, lo que menos creí era que me iba a contagiar. Salgo una vez por semana al supermercado y a otro lugar no fui. Uno considera que es bastante difícil contagiarse, el punto es que no, te toca, te contagiás. En el caso de mi marido siguió dando negativo todo este tiempo. Si bien tuvo todos los síntomas inclusive estuvo peor que yo, a él le dieron todos los análisis negativos. Es algo fuera de las estadísticas.
¿Qué síntomas se te presentaron?
Al principio algo de fiebre, pero luego, con el correr de los días, llegué a tener casi 40 grados. Dolor muy intenso en todo el cuerpo, decaimiento y la sensación de que si te movés pareciera que había corrido una maratón. Estás agotadísimo.
¿Tuviste miedo?
Esta enfermedad es tan cruel que uno mismo se pregunta, ¿pero saldré de esta? Cuando no podés caminar para llegar a la cocina o el baño y sentís que estás tan mal te empezás a hacer muchos planteamientos. No sé si será miedo, pero sí estaba muy preocupada porque tengo una familia y tenía pensamientos de toda persona que no sabe si va sobrevivir a la enfermedad. Nadie se imagina qué puede pasar, nadie sale a buscar esta enfermedad, nadie se imagina que te va a tocar y, cuando te toca y te agarra como me pasó a mí, se te abren muchos interrogantes, tenés una preocupación íntima muy fuerte y te ponés a pensar en toda la gente que te rodea, qué le puede pasar, qué puede suceder con tus seres queridos. Tuve la suerte de que mi familia y mis amigos estuvieron “al pie del cañón”, trayéndome lo que necesitaba. También mis vecinos se portaron muy bien y estuvieron presentes siempre del otro lado del muro por nuestro aislamiento a rajatabla.
Mi hija ocho días antes había estado en contacto conmigo en un almuerzo y tuvo que ser aislada, y yo pensaba quién la iba a atender si le pasaba lo mismo que me estaba pasando a mí.
¿En ese momento en quién pensaste?
Es una situación muy shockeante cuando te avisan que sos positivo, es como que te paralizás por un momento y decís ¿y ahora? No sé si pensé en alguien o en qué pasa ahora con mi familia, a quién más le habrá afectado, será que habré contagiado a alguien más.
Empezás a preocuparte por tus seres queridos, por tus compañeros de trabajo y te sentís realmente mal.
Tu caso es particular porque se te diagnosticó recién en el cuarto hisopado…
Hay algunas explicaciones que dan los médicos que yo no quiero entrar en detalles porque son cuestiones muy técnicas, pero tendrían que ver con que yo soy una persona con anemia crónica traída de la infancia y eso tuvo que ver con cómo me atacó a mí la enfermedad.
Aún cuando tuve mucho cuidado no sé de qué manera me habré contagiado, porque la gente que me rodea y compañeros de trabajo dieron todos negativo. Si ningún compañero me contagió a mí y yo no contagié a alguien de ellos, el punto es quién me contagió.
¿Cómo fue el trato de tus allegados para con vos desde el momento en el que decidiste hacerlo público?
La gente se portó maravillosa, todos mis amigos se pusieron a disposición, toda mi familia siempre estuvo ahí.
Entre las anécdotas que me quedarán está la de un muchacho que hace servicio de delivery, un motomandado, que me escribió “yo te escucho siempre y para lo que necesites acá está mi servicio gratuito, sin ningún inconveniente, pedime lo que necesitás y yo te lo acerco”.
Otra anécdota es de gente que nos dejaba alimentos, la gente nos tiraba del otro lado del muro de mi casa. No sabía quiénes eran, podían ser vecinos o gente que no conocés y que estaba ahí solidaria en ese momento tan difícil.
En tus redes hablaste de comentarios malintencionados para con tu condición ¿A qué o quiénes te referías?
Primero se lo conté a mi familia y a las personas con las que trabajo. Yo di a conocer mi caso para que no haya ningún tipo de rumor, o comentario malintencionado o que salgan y se enteren por dice qué, ya que de esa manera mis familiares se empezarían a preocupar. Entonces, directamente primero le comenté a toda mi familia, le conté a cada uno de mis seres queridos lo que me pasaba y publiqué para que se sepa, porque además me interesaba que se supiera que nos puede pasar a cualquiera de nosotros, nadie está exento. Todos estamos expuestos a esta enfermedad y lo ideal es que tengamos todos los cuidados del mundo, aún así esta enfermedad te agarra. Te pega muy fuerte y te golpea.
¿Y con respecto a tu publicación en tu muro?
En realidad me habían comentado algunos compañeros de trabajo que se estaba diciendo cómo me había contagiado, a eso me refería yo con comentarios malintencionados.
Dicen que Teresita Lotero se contagió por tal cosa; la gente teje historias alrededor de algo. Lo que pretendí con mi posteo fue parar un poco la pelota porque nadie sabe cómo me contagié. Entonces, para que no estén mandándose mensajes lo publiqué, ya que lo que más me preocupaba eran los comentarios que podían afectar a mi familia.
Pareciera que a los periodistas, como personas esenciales para comunicar, somos inmunes. Pero vos lo dejaste en claro que a cualquiera le puede tocar…
Justamente fue ese uno de mis propósitos. Yo tenía que salir a trabajar, porque la radio no la podía hacer desde casa. Hay cosas que sí se pueden pero algunas no.
En mi caso, como locutora, tenía que ir a la radio. Somos personas que estamos expuestas, sobre todo aquellos que hacemos trabajos esenciales como el periodismo, seguridad, salud. Vamos todos los días a nuestras casas pensando si no estaremos llevando el virus en ese momento.
¿Qué le decís a aquellas personas incrédulas que no se cuidan de la manera correcta?
No me voy a poner de jueza en lo absoluto, pero lo que sí les voy a pedir a las personas que están más expuestas, que sí o sí tienen que salir, tomen todas las precauciones del caso.
Aquellas personas que tienen un familiar con edad avanzada dentro de la casa que tomen todos los recaudos y eviten el contacto.
Uno se relaja con el tiempo, nosotros no teníamos prácticamente casos. Pensamos que la enfermedad está lejos pero está a la vuelta de la esquina.
Si me permiten un humilde consejo por haber vivido la experiencia es, por favor sigan al pie de la letra las normas básicas de prevención, que son muy sencillas, lavado de manos, uso de alcohol en gel, uso del barbijo y el distanciamiento.
Todos tenemos muchas ganas de abrazar a la gente con la que vivimos; sin embargo, mantener la distancia debe ser una de las mejores maneras de evitar que el virus se propague.
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Con el dinamismo y la calidez que la caracteriza, Teresita no deja de ser una persona muy positiva para todos los que la rodean. No se olvidó y dejó un saludo a sus colegas y un mensaje para todos: “Un abrazo enorme a ustedes, los periodistas que hacen todo lo posible por informar de la mejor manera y luchar contra la cantidad de noticias falsas que circulan en torno a esto. Mi abrazo sincero a todos los que trabajan en los medios de comunicación”, pero tuvo un apartado para dejar “un agradecimiento eterno a todo el personal de Salud”, y por supuesto “a mi familia, a mis amigos, a la gente con la que trabajo que me ha hecho el aguante, y a cuidarnos entre todos porque uno no sabe en qué momento puede terminar contagiado, ya que en algunos casos la enfermedad es muy agresiva como me tocó a mí y te deja secuelas en el alma, no solamente en el cuerpo, ya que anímicamente te deja bastante maltrecho”.
fuente: Epoca