‘Dilexi te’: la primera exhortación de León XIV aborda el legado social de Francisco
El Papa retoma el deseo de su antecesor «de que todos los cristianos lleguen a apreciar la estrecha conexión entre el amor de Cristo y su llamado a cuidar de los pobres».
El Vaticano publicó hoy, jueves 9 de octubre la primera exhortación apostólica del papa León XIV, «Dilexi te», como un llamado a los discípulos de Cristo «a reconocerlo en los pobres y los que sufren». Un texto iniciado por el papa Francisco basado en el servicio a los pobres, en cuyo rostro encontramos «el sufrimiento de los inocentes».
«Dilexi te» (Te he amado) es un documento con 121 puntos en el que el Papa denuncia la economía que mata, la falta de equidad, la violencia contra las mujeres, la desnutrición y la emergencia educativa. Hace suyo el llamamiento de Bergoglio a favor de los migrantes y pide a los creyentes hacer oír «una voz que denuncie», porque «las estructuras de injusticia deben ser destruidas con la fuerza del bien».
El vínculo inseparable entre la fe y los pobres
El papa Francisco comenzó, pocos meses antes de su muerte, con la exhortación, y fue León XIV quien la terminó. Recuerda que el tema de la «opción preferencial» por los pobres, no indica «un exclusivismo o una discriminación hacia otros grupos», sino «la acción de Dios que se compadece ante la pobreza y la debilidad de toda la humanidad».
El pontífice considera que es insuficiente el compromiso para eliminar las causas estructurales de la pobreza en las sociedades que están marcadas «por numerosas desigualdades». Han aparecido nuevas normas económicas que aumentan la riqueza, pero solo de unos pocos «las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, mientras que la de las mayorías están cada vez más lejos del bienestar».
El drama de la migración
León XIV dedica un amplio espacio al tema de las migraciones. Acompaña a sus palabras la imagen del pequeño Alan Kurdi, el niño sirio de 3 años que en 2015 se convirtió en símbolo de la crisis migratoria europea con la foto de su pequeño cuerpo sin vida en una playa. «Lamentablemente, aparte de alguna emoción momentánea, hechos similares se están volviendo cada vez más irrelevantes, reduciéndose a noticias marginales», constata León XIV.
«La Iglesia, como una madre, camina con quienes caminan. Donde el mundo ve una amenaza, ella ve hijos; donde se levantan muros, ella construye puentes. Sabe que el anuncio del Evangelio sólo es creíble cuando se traduce en gestos de cercanía y de acogida; y que en cada migrante rechazado, es Cristo mismo quien llama a las puertas de la comunidad»
El Santo Padre hace suyas los famosos «cuatro verbos» de Francisco: Acoger, proteger, promover e integrar». Y recuerda que «servir a los pobres no es un gesto de arriba hacia abajo, sino un encuentro entre iguales… Por lo tanto, cuando la Iglesia se inclina hasta el suelo para cuidar de los pobres, asume su postura más elevada».
