Bibliobar: un cálido lugar en el hospital de salud mental
El café es un proyecto de integración sociolaboral que invita a una pausa en pleno centro de la capital correntina. 12 personas son parte de este emprendimiento.
Desde la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) se desarrollan variados proyectos extensionistas que potencian el vínculo con la comunidad de las provincias de Chaco y Corrientes. En esta oportunidad se destaca el café que funciona en el Centro Cultural Universitario (CCU) y es atendido por usuarios y usuarias del hospital de salud mental San Francisco de Asís.
El bibliobar abrió sus puertas el 1 de diciembre de 2021, es un proyecto de integración sociolaboral y un cálido espacio que invita a una pausa en pleno centro de la capital correntina. Funciona para quienes quieran degustar un café caliente o un jugo fresco, saborear un chipá, tostadas, pastafrolas, budines o alguna otra delicia, y ser atendidos de la mejor manera. Además de disfrutar de algún libro de la biblioteca de escritores regionales, hay 12 personas trabajando tres veces a la semana en horarios fijos.
Hay un sistema de apoyo integrado por un equipo interdisciplinario de profesionales que consta de la trabajadora social y licenciada Paula Zanabria; la médica psiquiatra María Eugenia Argañaraz; las psicólogas Mariana Repetto y Belén González; y el operador en Psicología Social Gustavo Demichelli.
«Me siento muy contenta de participar de este proyecto, es un bar, pero también es otra cosa: es un movimiento, es circulación, es un dispositivo, un método alternativo y sustitutivo a la internación que permite trabajar en otras condiciones y crear posibilidades a las personas que no las tienen. Estoy feliz por las alianzas que se generan con distintas instituciones y por la amabilidad de la gente que asiste al bibliobar, por la aceptación de las diferencias. Siento que de alguna forma es un aporte a la comunidad y ayuda a construir un mundo mejor para todos», comentó la psicóloga Mariana Repetto, en diálogo con un medio local.
«Es un espacio particularmente querido. Un lugar de encuentro, de charlas, de breves lecturas, de tiempo ocioso que se hace productivo. Estamos convencidos de que es una experiencia transformadora. Somos capaces de desarrollar una universidad que dé respuestas a las necesidades y que sea motor de desarrollo y cambio social».
Trabajo en equipo
En la cafetería se promueve la solidaridad y el respeto, y para la mayoría es la primera posibilidad de trabajar porque se les brinda una capacitación laboral, un entrenamiento para poder incluirse en otras instancias.
«Es un espacio de sostén, de alegría, construcción colectiva y mucho compañerismo. Más allá de un hospital, te tienen en cuenta para mejores cosas. Todos nos beneficiamos con este emprendimiento, es un modo de inversión diferente pero necesaria y en donde se respeta la diversidad. En este tiempo de trabajo aprendí que se puede salir de todo, superarse y siempre hay una oportunidad», agradeció Mercedes Cabral, una de las integrantes y cocineras del equipo del bibliobar café.
Por su parte, Zoraida García expresó: «Es mi segundo hogar, me siento tan cómoda, pasamos bien en los momentos cuando atendemos y cuando no hay clientes. Nunca me hubiese imaginado trabajar en un lugar así».
Carlos Cuyé, otro usuario del hospital de Salud Mental, dijo que se desempeñará como bartender. Para estar preparado, realizó un curso sobre la utilización de la cafetera exprés. Durante veinte años trabajó en el área de Sistemas.
«Tenemos mucha expectativa para recibir a la gente», dijo.
El lugar también ofrece desayunos y meriendas muy variadas con opciones veganas y sin TACC. «Vengan, se van a sentir muy cómodos, van a estar en un lugar muy agradable, que nos conozcan y que nos den la posibilidad de mostrar lo que nosotros podemos hacer. Espero que nos vaya bien y que a la gente que venga le guste la atención y los servicios, y vuelvan», afirmó Analía Ibarra.
Con esta oportunidad, el Centro Cultural Universitario de la UNNE se suma a la iniciativa del hospital de crear espacios abiertos a la comunidad y donde se constituya una práctica solidaria e inclusiva que, sostenida en el respeto, despliegue las potencialidades de los grupos de usuarios que trabajan en el bibliobar.
«La tarea es muy positiva, se trabaja de manera multidisciplinaria y los resultados son muy positivos y significativos. El 3 de noviembre del año pasado se implementó un quiosco dentro del hospital San Francisco y hace 2 meses se abrió otro espacio, Ché Café La Oruga, ubicado en Buenos Aires entre 25 de Mayo y Pellegrini. Los objetivos se van cumpliendo cuando atravesamos los muros del hospital, de esta van teniendo un mayor rédito económico y otras herramientas. En total son 30 usuarios», destacó el operador en Psicología Social Gustavo Demichelli.
A su turno, la licenciada Paula Zanabria subrayó: «Mi experiencia en este proyecto es hermosa, ya que en Corrientes cuesta trabajar con políticas de salud y más aún de salud mental, y tratar de visualizarlo desde otro lugar que no sea hospitalario. Cuando se nos dio la oportunidad de hacer un convenio con la Universidad, era algo pensado que se materializó, fue lindo ser parte de ese proceso».