La intensidad del trabajo que realizó en la víspera el capitán del seleccionado augura que podría estar desde el inicio mañana cuando Argentina visite a Uruguay.
Lionel Messi quiere calzarse la cinta de capitán del seleccionado argentino desde el comienzo mismo del partido de mañana ante Uruguay, en Montevideo, y para demostrar que está en condiciones físicas de hacerlo después de las dudas generadas por sus molestias en el isquiotibial y rodilla de la pierna izquierda, realizó ayer todo el entrenamiento vespertino a las órdenes de Lionel Scaloni y a la par de sus compañeros.
La jornada, que por la mañana tuvo la oficialización de la desafectación del delantero de Fiorentina de Italia Nicolás González (al que todavía le siguen dando positivos los testeos que le realizan por el contagio de coronavirus que se le detectó el pasado 26 de octubre), siguió con el entrenamiento más exigente de los cuatro que desarrollará la Selección antes de volar hoy hacia Montevideo.
Esa práctica se inició a las 16 con tareas físicas a cargo del profesor Luis Martín, quien organizó circuitos técnicos con balón, además de acciones de coordinación y de movilidad.
Para el segundo bloque de trabajo estuvo presente Scaloni, cuando el plantel ya definitivamente de 34 integrantes tras la confirmada baja de Nico González realizó movimientos tácticos durante 35 minutos, para cerrar con ejercicios de definición a través de remates de corta y media distancia.
El único futbolista que entrenó diferenciado fue el volante Leandro Paredes, que está descartado para jugar de arranque frente a los uruguayos.