Llegó la hora de balances en Boca Unidos

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La competencia terminó para el Aurirrojo y ahora será momento de rever los aciertos y los otros. Dos entrenadores novatos demostraron estar a la altura, pero necesitarán tiempo para trabajar.

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La dupla, en la balanza. Fabro y Baroni cumplieron en su primera experiencia como entrenadores .

Que no sea un fracaso. Para Boca Unidos pasó otra temporada del Torneo Federal A, y con ella una nueva frustración por haber quedado al margen de la pelea por el ascenso a la Primera Nacional, esta vez en forma muy prematura.

Lo atípico de la competencia, pandemia de por medio, malas elecciones de jugadores y hasta una producción futbolística magra pueden ser los argumentos para afirmar que la temporada del Aurirrojo en el Federal fue un nuevo fracaso.

El camino a este final anunciado tuvo además las abruptas salidas de un entrenador y un responsable futbolístico (Alfredo Grelak y Claudio Marini), situaciones poco claras que repercutieron en el plantel y en lo que ofrecían en cancha.

Pero entre tanta incertidumbre, dos hombres de la casa salieron a ponerle el pecho a las balas. En forma apresurada, sí. Sin la experiencia necesaria en un torneo del calibre del Federal, también Pero de todas formas supieron estar a la altura. Martín Fabro y Leonardo Baroni dejaron rencores de lado; el primero fue marginado por Grelak del plantel en el inicio de la temporada y el segundo decidió retirarse en forma sorpresiva para embarcarse en una complicada misión.

El proceso de la dupla intercaló buenas y malas; aciertos y yerros, pero dejaron en claro que había hambre, una idea y ganas de trabajar. Quienes no acompañaron los lineamientos de trabajo de los entrenadores quedaron al margen, sin importar su curriculum. Así terminó el paso del renombrado arquero Luis Ardente por Boca Unidos.

En el plano deportivo quedaron claras las intenciones. Una propuesta de juego ajustada al material humano a disposición. El camino para Fabro y Baroni comenzó a hacerse cuesta arriba al tener que lidiar con lesiones constantes y de gravedad, al punto que Boca Unidos no pudo repetir equipo en más de medio torneo, algo que sin dudas afecta el funcionamiento colectivo.

No fueron cuestiones menores en el recorrido de la dupla desde su asunción en aquella goleada ante Sarmiento de Resistencia por 3-0, y quedó plasmado en los constantes altibajos de un equipo que iba del buen fútbol y el triunfo a sumergirse en la intrascendencia solo siete días después.

Se terminó la temporada y no se logró el objetivo, pero habrá que ver si se aprendió.

Fabro y Baroni iniciaron un proceso, apresurado si se quiere, pero que ambos se encargaron de dejar a la vista que tienen argumentos para trabajar a mediano o largo plazo.

Que la temporada no sea un fracaso dependerá entonces de la dirigencia y de lo que pretendan de acá en más.

Este mismo final puede ser el comienzo de una labor planificada para dos entrenadores con potencial y que demostraron estar a la altura.

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