Y un día volvió a sonar el órgano de la Catedral
El instrumento de origen italiano, construido en 1908, volvió a ser escuchado tras la restauración del licenciado Facundo Maidana.
En junio de 2019, el licenciado y director de orquesta Facundo Maidana comenzó a trabajar en el proyecto de recuperación del órgano de la Iglesia Catedral «Nuestra Señora del Rosario». Este miércoles 6 de octubre, en el marco de las fiestas patronales de la comunidad, el restaurador junto a la Filarmónica Estudiantil de Corrientes, ofrecieron un concierto donde el órgano centenario volvió a escucharse.
En diálogo con un medio local Maidana relató la experiencia de haber recuperado tan valioso instrumento y lo que significa para nuestra cultura. «El órgano no se lo tocaba, según registros que tengo, desde 1992 y desde ahí ya se empezó a venir abajo por falta de mantenimiento, y lo siguieron tocando tres o cuatro años más», explicó. «Luego dejó de funcionar porque le robaron tubos».El instrumento es de 1908 cuyo su constructor fue Marcello Borelli (Italia).
«Para mí la experiencia de haber restaurado el órgano fue muy importante porque desde chico que me gustan los órganos. Cuando era pequeño y me llevaban a pasear pude conocer todos los órganos de Corrientes y siempre lo veía al órgano de la Catedral desde abajo, siempre desenado poder probarlo algún día. Sentía mucha curiosidad. A raíz de ello, me metí al coro de la Catedral, estuve como un mes y le decía a la directora que quería subir a conocer ese órgano y ella me dijo que sonaba muy mal, que estaba desafinado y ya no se usaba. Me desalenté tanto que dejé el coro», contó Facundo sobre el amor a primera vista con el instrumento.
«Pasaron 20 años y mi sueño se cumplió, pude subir al coro (parte arquitectónica del lugar donde está el órgano) y allí no solo descubrí cómo es sino que, gracias a mis conocimientos, pude desarmarlo para poder iniciar su restauración. Me vi a mí mismo de niño. Pude cumplir un deseo que tuve siempre», dijo emotivo. «Pude conocerlo y no solo eso, sino repararlo», agregó con orgullo.
Un trabajo de restauración ad honorem
Facundo explicó que el trabajo que inició hace más de dos años, «fue una experiencia muy valiosa porque me da mucha enseñanza. Es como recibirme de organero con este tipo de instrumento que se llaman «órganos de transmisión mecánica», es decir funciona todo por varillas con un sistema eléctrico. Me animé a repararlo porque estaba dentro de mis posibilidades», precisó.»El organero es la persona que recupera un órgano, lo restaura y lo mantiene, y esto es lo importante de este proceso», resaltó.
«Todo lo hice en forma ad honorem y para mí es muy importante. No voy a vivir tanto como para tocarlo toda la vida pero al menos ya logré recuperarlo para Corrientes», expresó con entusiasmo. «Ahora que pasé esta etapa voy a seguir restaurando los otros órganosde Corrientes que están sin funcionar pero ya no solo, ahí ya podría enseñar y se haría todo un trabajo comunitario y social para que estos instrumentos que tienen más de cien años, no vuelvan a caer en desuso», destacó.
Consultado sobre si el órgano ya puede ser usado normalmente, Facundo sostuvo «se puede usar siempre y cuando el que toque haya sido un alumno mío, porque como todo «viejo» en sentido cariñoso, el órgano tiene sus mañas y esas mañas no es para cualquier músico, o muy pretencioso o que no tenga conocimientos musicales, porque puede perjudicar al instrumento otra vez por mal funcionamiento o por falta de limpieza y mantenimiento», expresó.Asimismo dijo que tiene un permiso especial para usar el órgano, «es importante entender que no cualquiera puede ejecutarlo porque no es la misma técnica que un tecladista, por ejemplo, este órgano se toca con dos teclados y se usa la pedalera, con veintitrés notas, y hay que saber tocar y eso ya no se enseña en Corrientes. Nunca se enseñó, solo se aprendía de manera particular», indicó.

«El órgano en sí funciona en un noventa y cinco por ciento, porque se robaron unos tubos allá por 1987 aproximadamente y esos tubo cuestan alrededor de 2.500 dólares y no lo pudimos comprar. Es decir que al órgano le falta toda la hilera de los tubos denominados «trompetas». Pero ya se puede hacer música», aseveró.
El licenciado también advirtió que tras la restauración por completo, «ahora hay que tener mucho cuidado para poder sostenerlo en el tiempo. Requiere de constante afinación de los 1.182 tubos que tiene. Esto lleva tiempo, técnica, hay que tener oído, las herramientas, paciencia, cariño y el respeto que merece», remarcó.
Dejar un legado
Por otra parte Facundo comentó que uno de sus objetivos es poder transmitir este arte de reparar y cuidar estos instrumentos. «No quiero que si tuviera que dejar Corrientes por alguna razón, el órgano cayera en desuso nuevamente. Por eso mi meta es poder enseñar todo lo que sé y generar un grupo que vaya manteniendo todos los órganos que poseemos en la capital correntina», anheló.
El público
Sobre cómo fue la respuesta del público ante el concierto, el organero manifestó «reaccionó muy bien, durante todo el concierto estuvieron parados dando la espalda al altar y eso es muy especial porque no es muy común que la gente se pare para escuchar cuarenta minutos de música, aplaudir y pedir un bis encima», contó conmovido.»Esto nos dejó muy contentos para seguir realizando conciertos y no dejar de mostrar el sonido del órgano de tubo y de la orquesta, que son dos cuestiones musicales que casi están en proceso de extinción. Ya no hay orquestas en Corrientes ni órganos de estas características, así que el mérito es doble», precisó.
A su vez dijo «fue algo único, y es más, nunca antes en la historia de Corrientes se hizo un concierto de orquesta y órgano porque no hubo antes la iniciativa y no estaban en condiciones los órganos. La Orquesta Sinfónica de Corrientes es relativa joven al lado de estos instrumentos tan añejos».