Guada necesita un hogar, la abanderada del paraje Cuchillas que lo perdió todo
La niña y su familia perdieron su casa en un incendio y ahora sus docentes y el padrino de la escuela rural impulsan una campaña solidaria. Buscan recaudar $ 500.000 para una nueva vivienda.
Guadalupe Sadleir tiene 12 años y a principios de 2020 comenzó a cursar el primer año de secundaria. Egresó de la primaria el año pasado como abanderada de la Escuela Nº 636 «Pedro Gómez», del paraje Cuchillas, en la quinta sección rural de Esquina.
Ahora es alumna de la extensión áulica de una escuela secundaria en la zona, a unos 15 kilómetros de su casa, donde debe acudir caminando o en moto con sus hermanos.
«Es una familia muy humilde, el padre es peón de un campo. Pero Guadalupe es muy aplicada, toda la familia tiene mucho compromiso por el acceso a la educación y por labrarse un futuro», relató Gladis Bogado, directora de la escuela de la cual Guadalupe egresó como abanderada el año pasado.
«En un incendio lo perdieron todo, sus pocas pertenencias. Era una casita muy precaria dentro del mismo campo donde el padre trabaja. Y debieron trasladarse a un galpón. Ella y sus tres hermanos viven como pueden, sin luz, con las aberturas cubiertas con plástico y cartón. Caminan varios kilómetros hasta el camino para ir a casa de vecinos a cargarla batería de sus celulares y lámparas y conseguir recargar datos móviles, y así siguen estudiando durante la cuarentena», describió la docente.
«Es muy buena estudiante, siempre dice que cuando crezca quiere ser profesora de biología», relató.
Ese compromiso y dedicación movilizaron especialmente a Martín Andreo, un abogado de Buenos Aires, que se vinculó con esa escuela de Cuchillas y otra de la zona rural de Goya como padrino.
Bogado había rellenado algunos años antes un formulario de Apaer, una asociación civil que nuclea a padrinos de escuelas rurales de todo el país. Ese fue el vínculo que contactó a Andreo con la escuela de Cuchillas, hace unos dos años.
«Habíamos tenido alguna experiencia de padrinazgo antes, pero las necesidades son tantas, que nunca se alcanzan a cubrir», relató la docente.
«El padrino nos visitó varias veces, y siempre tuvo un especial afecto por Guadalupe, porque es una nena muy estudiosa y dedicada», contó.

Cuando un incendio dejó a toda la familia sin nada, la movilización de la solidaridad fue inmediata. «Conseguimos recaudar donaciones para ayudarlos, sobre todo ropa, también enviaron colchones, alimentos. Pero se quedaron sin techo», recordó Bogado.
Para el padrino, la tragedia de la familia Sadleir lo afectó de manera particular. «Él también fue víctima de un incendio en su casa cuando era niño», comentó la maestra.
Así, se propuso colaborar con una campaña para ayudar a Guadalupe, sus papás y hermanos, a construir una casa propia.
«Los padres habían conseguido acceder a un terrenito en la misma zona, viven a unos 300 metros del arroyo Guayquiraró. Comenzaron a comprar materiales en un corralón, haciendo entregas de dinero de manera mensual. Pero hasta las boletas se quemaron en el incendio. Por suerte les reconocieron todos los materiales», comentó Bogado.
Así comenzaron a construir poco a poco lo que será su nuevo hogar, un techo propio.
«Andreo inició la colecta a través de una página solidaria (https://saun.org/casos/caso/GuadaxMartin) donde la gente puede hacer su aporte económico. Ya hay algo de dinero recaudado. Y además, pidió asesoramiento a arquitectos para desarrollar una edificación sólida, que perdure», explicó. En la misma campaña, se proponen también conseguir de empresas o particulares el aporte de muebles, camas, sillas, mesa y útiles escolares.

«Ellos no tienen nada, lo perdieron todo. Y aún así sostienen un gran compromiso. Es una situación muy difícil, en un ámbito donde ya hay carencias”, apuntó la maestra. “La campaña se difundió en medios nacionales, y tuvo gran repercusión. Esperamos que puedan cumplir ese desafío», expresó la docente al final.